CUANDO TÚ CAMBIAS....
EL MUNDO CAMBIA ANTE TU MIRADA

PROCESO CMR

· . ¿Quieres un cambio en tu vida y no sabes por dónde empezar?

- ¿Te pasa que a pesar de haber hecho terapias, cursos, etc., te sientes estancado?

-¿Sientes que las situaciones te superan?

- ¿Te sientes cansado, estresado, sobrecargado, y no sabes cómo gestionar tus emociones?

- ¿Estás cansado de no poder ser tú mismo, de no saber poner límites?

- ¿Sientes que no te entienden, que no te valoran? Tus relaciones son conflictivas?

- ¿Tus miedos te limitan/paralizan a la hora de concretar tus proyectos?

Puedo ayudarte


TE ACOMPAÑO A LIBERAR TUS LIMITACIONES MEDIANTE HERRAMIENTAS SENCILLAS Y EFECTIVAS, PARA QUE PUEDAS VIVIR PLENAMENTE


jueves, 3 de abril de 2025

El verdadero cambio es interno (M. Brown)


En el mundo en que vivimos actualmente, si no estamos satisfechos con la calidad de nuestra experiencia, lo más probable es que intentemos hacer cambios en nuestra vida operando sobre las circunstancias físicas externas. Esto se debe a que el aspecto físico externo de nuestra experiencia, es el más tangible y el de más fácil acceso.

Sin embargo, aunque podamos hacer un cambio relativamente rápido en nuestras circunstancias físicas, estos cambios no perduran, debido a que los aspectos físicos de nuestras circunstancias, son siempre efectos, y no causas.

Por otra parte, el cambio es una constante en la naturaleza de nuestra experiencia física, de manera que cualquier cosa que cambiemos físicamente, volverá a cambiar de nuevo, inevitablemente, con el transcurso del tiempo. 
Podemos utilizar la fuerza para cambiar algo rápidamente en nuestro mundo físico, pero esto significa que tendremos que invertir una gran cantidad de energía, para mantener el cambio en esas condiciones. Por tanto, para hacer cambios físicos y mantenerlos, con la intención de alterar la calidad de nuestra experiencia vital, vamos a tener que controlar y sedar nuestras circunstancias. Tales cambios requieren de la aplicación constante de energía para que el cambio se mantenga. Y ésta es una tarea imposible.

También podemos intentar cambiar la calidad de nuestra experiencia vital mentalmente, cambiando nuestros pensamientos acerca de las cosas. Los cursos de pensamiento positivo aspiran a lograr este objetivo.

El cambiar el enfoque mental acerca de algo, llevará con el tiempo a un ajuste en la calidad de la experiencia vital que estamos teniendo. Sin embargo, nos llevará más tiempo ver los efectos que los cambios mentales producen en el mundo físico, que lo que precisaríamos desde un enfoque puramente físico. 
Los cambios dirigidos desde la mente perduran algo más, siempre y cuando no cambiemos de nuevo nuestros pensamientos. Pero nuestra capacidad para cambiar la calidad de nuestra experiencia vital a través de cambios mentales, tiene un alcance y una duración ciertamente inconsistentes, porque este enfoque tiene que defender sus logros constantemente ante la naturaleza y los contenidos de nuestros procesos de pensamiento inconscientes.

En realidad, sólo sabemos lo que pasa con nuestros procesos de pensamiento inconscientes, cuando observamos las circunstancias que manifestamos en nuestro campo de experiencia que resultan contradictorias con nuestros intentos de «pensar en positivo».
El mero hecho de que cambiemos conscientemente nuestra manera de pensar acerca de las circunstancias, no significa que vayamos automáticamente a sentirlas de otra manera. Por tanto, aun cuando un cambio consciente de nuestros pensamientos consiga eventualmente los ajustes necesarios en nuestras circunstancias físicas, hasta el punto de que realmente lleguemos a sentir de un modo diferente, por mucho control mental que apliquemos, no vamos a poder alcanzar una sensación auténtica de paz.

Los sentimientos inconscientes, y los procesos de pensamiento inconscientes que aquéllos alimentan, seguirán alterando nuestra paz mental.

Una experiencia de paz, no es simplemente el resultado de un pensamiento positivo, a menos que vaya subrayado por un sentimiento. Los procesos de sentimiento y de pensamiento deben armonizarse estrechamente para que podamos alcanzar el estado del ser que pretendemos. Así pues, al igual que en los intentos por hacer cambios puramente físicos, la realización de cambios puramente mentales para ajustar la calidad de nuestras experiencias, no deja de ser otra cosa que jugar con los efectos, y sigue sin dirigirse a las causas.

Afortunadamente, también disponemos de la opción de ir directamente a las raíces de nuestro malestar y de hacer ajustes causales, siempre y cuando realicemos cambios en el estado de nuestro cuerpo emocional. Éste es el enfoque más complicado, pero es el único verdaderamente efectivo y gratificante. Aunque es complicado hacer cambios en el estado de nuestro cuerpo emocional, tenemos que acercarnos a él de forma suave y regular; y, para ello, vamos a necesitar grandes dosis de compromiso y perseverancia.

Es como talar un enorme árbol. Tenemos que ir dando golpes con el hacha, uno tras otro, y habrá veces que el trabajo se nos antojará interminable. Puede dar la impresión de que no estamos consiguiendo nada. Pero luego, sin advertencia previa, oímos un crujido y, pocos segundos después, el árbol cae. Y, una vez está cayendo, ya no hay nada que lo detenga. Una vez está en el suelo, no lo podemos volver a poner en pie.

El ajuste del estado de nuestro cuerpo emocional, funciona igual. Trabajamos con él de forma regular y, en ocasiones, da la impresión de que tanto trabajo no nos lleva a ninguna parte. Pero, de pronto, hay un cambio repentino y, cuando esto ocurre, ya no hay nada que lo detenga. Cuando este cambio interior ha tenido lugar, es literalmente imposible devolver el cuerpo emocional a su estado previo.

Debido a la tendencia que tiene el cuerpo emocional a realizar cambios súbitos, la experiencia de cambio es potencialmente traumática, si no se realiza de forma consciente, suave y responsable. De ahí que no se recomiende zambullirse directamente en el cuerpo emocional para activar los cambios. Aquí, las palabras clave son suavidad, paciencia, responsabilidad.

Los cambios en el cuerpo emocional, cuando se abordan responsablemente, se convierten en experiencias maravillosas, dado que llevan a un cambio inmediato en las percepciones; literalmente, vemos el mundo de otra manera a partir del momento en que se produce el cambio. 
Las consecuencias de este ajuste emocional se filtran posteriormente poco a poco, y se manifiestan en la calidad de nuestra experiencia mental y física. Y, cuando se da el cambio, es duradero, y no precisa de esfuerzos para mantenerlo.

El ajuste del estado de nuestro cuerpo emocional nos abre la puerta a un nuevo mundo de experiencias, sin tener que ir a ninguna parte. Es un proceso integrador.




ACOMPAÑAMIENTO  EN  PROCESOS  TERAPÉUTICOS

CONSULTA PRESENCIALES - CONSULTAS SKYPE


Juana María Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
Terapeuta Acompañante en Bioneuroemoción
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)
      (Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
      (IPPNIM)
Yoga Terapéutico Integral
Especialista en técnicas de reducción del estrés (Mindfulness- Meditación-
        Coherencia Cardíaca- Relajación Guiada, Visualización, Concentración, Contemplación)
Terapias Naturales Holísticas (Quiromasaje, Reiki, Reflexoterapia, Osteopatía
        Craneosacral y Visceral, entre otras…)

www.centroelim.org        Telf.- WhatsApp  653-936-074

 


lunes, 6 de enero de 2025

La Presencia en el dolor


Tendemos a rechazar el dolor, huir de él y a buscar el placer…solemos temer al dolor y nos resistimos a él, intentando a toda costa eliminarlo, o distrayéndonos para no sentirlo, no nos han educado a escuchar el cuerpo, es mas, muchas tradiciones espirituales hasta pretenden negarlo, no darle importancia, cuando es por medio de nuestro cuerpo que podemos acceder a los mensajes que el alma tiene para nosotros, el síntoma es una guía preciosa, valiosa de que es lo que “no anda bien” en nuestro interior, un mensaje que si no logramos descifrarlo, a veces va a peor, originando un sin número de enfermedades ….

Nuestro comportamiento reactivo, nunca resuelve el dolor, el malestar. Echamos a correr en la dirección opuesta, alejando nuestra atención de la zona en que experimentamos el dolor, hacemos todo lo que está a nuestro alcance para aniquilar nuestra conciencia de esta experiencia con pastillas, alcohol, etc. Intentamos resistirnos a la experiencia y reprimirla mediante algún tipo de control y de sedación.

Pero este comportamiento reactivo, nunca resuelve el dolor, simplemente lo reprime y pospone para otro momento.

Inevitablemente el dolor o malestar reaparecerán posteriormente y seguirán intentando captar nuestra atención, o aparecerán bajo otro aspecto en cualquier otro lugar.

Podemos transformar el dolor, podemos escuchar sus mensajes, podemos aprender a escucharnos y buscar la coherencia entre lo que pienso, siento y hago.

A medida que crecemos y nos convertimos en adultos educados, “condicionados”, aprendemos a no escuchar, no le damos tiempo a nuestro organismo para que pueda procesar el dolor de una manera natural, al resistirnos al dolor o buscar erradicarlo sin más (lo cual no significa que no podamos tomar un medicamento, o alguna terapia para aliviarlo…), no le damos la oportunidad de transformarlo.

El dolor es un síntoma, una señal de alerta acerca de un fenómeno más profundo. Tenemos que tomar la decisión de enfrentarlo y escuchar lo que tiene para decir y enseñarnos.

Se trata de desaprender lo aprendido, de desandar lo andado, y aprender nuevas maneras de interactuar con el dolor, nuevas maneras de pensar, nuevos hábitos saludables, para recuperar la vivacidad, vitalidad, la salud.



Ejercicio para aprender a estar presente en el dolor:

* Busca una postura cómoda, puede ser sentado o tumbado, permítete sentir el dolor físico o emocional que está presente en ti en este preciso momento.

* Toma consciencia de tu diálogo interno, lo que te dice tu mente en este momento. Permite tus pensamientos, obsérvalos, no los juzgues, no los rechaces, observa cómo tu mente intenta evitar la incomodidad analizando, justificando, dándole un sentido.

Presta atención a tu cuerpo, a las sensaciones que percibes en él y a las emociones, así como son, sin analizarlas.

* Ubica en qué parte del cuerpo sientes la sensación, la emoción. Déja que suceda mientras observas los cambios que se van procesando en tu cuerpo, sólo permite y observa respirándolos, sin intentar controlar

* Podrás sentir diferentes sensaciones, que van variando, emociones que se intensifican para luego calmarse, permítete ese sentir, sólo observando y dejándote fluir con el proceso, confía en la inteligencia natural de tu cuerpo, toma consciencia que no eres esas sensaciones, emociones, sentimientos, eres el que observa ese ir y venir, permitiendo que tu cuerpo procese….

* Esto puede durar de unos pocos minutos a media hora o algo más..

Pasado el proceso de entrar en contacto con tu cuerpo, tus emociones, etc. puedes descansar para integrar lo experimentado, puedes llevar un diario donde anotes las experiencias..


Para transformar el dolor físico/emocional, se requiere presencia, atención y permitírselo. Así aprendemos a ser conscientes de los patrones de pensamiento, creencias profundas que alimentan los estados emocionales produciendo contracciones y dolores físicos.


Al estar presentes, más rápido ocurre la transformación, más información nos llega para poder autoconocernos y mas tomamos consciencia que somos mas que todos estos mecanismos que activan las emociones, vamos aprendiendo a salirnos de los condicionamientos, de la vergüenza, la autocondena, de los miedos…para conectar con lo que realmente somos, con nuestra esencia.


Toma consciencia:

* ¿Quién es el que experimenta lo que está siendo experimentado?

Intenta no perder la atención a las sensaciones del cuerpo, no tienes que cambiar nada, sólo observa….

Al hacerlo de esta manera, puedes utilizar la experiencia para conectar con la realidad, con tu Ser.




ACOMPAÑAMIENTO EN PROCESOS TERAPÉUTICOS

CONSULTA PRESENCIALES - CONSULTAS SKYPE



Juana María Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
Terapeuta Acompañante en Bioneuroemoción
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)
(Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
(IPPNIM)
Yoga Terapéutico Integral
Especialista en técnicas de reducción del estrés (Mindfulness- Meditación-
Coherencia Cardíaca- Relajación Guiada, Visualización, Concentración, Contemplación)
Terapias Naturales Holísticas (Quiromasaje, Reiki, Reflexoterapia, Osteopatía
Craneosacral y Visceral, entre otras…)

www.centroelim.org       Telf.- WhatsApp 653-936-074












viernes, 22 de noviembre de 2024

La vida

 


La fugacidad a la que estamos condenados no puede abarcar todo el potencial de disfrute con que nos equipó el universo.


Somos naturaleza más conciencia; nos damos cuenta de que estamos vivos, que somos temporales a pesar de que no nos es ajena la eternidad.

Sentimos el paso del tiempo, nos consta cada vez que cumplimos años y una nueva garra de temporalidad se clava en nuestra fugacidad; quizá nos dieron la capacidad de disfrutar como antídoto a la angustia existencial que implica darnos cuenta de que estamos de paso, de que nada podemos hacer para evitar esa condición.

Si no podemos evitar el paso del tiempo, por lo menos que este no pase en vano. Si para ello debemos mudar el paradigma, transgredir lo convencional, apuntarnos a la disidencia, hacer una apología de la rebeldía y nadar contra corriente porque los caminos convencionales desembocan en el abismo del sinsentido, hagámoslo.

Que las campanas del placer vuelvan a tañer en tu vida; estés sola o acompañada, que tu itinerario vivencial sea disfrutado. Si para ello precisas ir hasta el borde de la vida, hazlo sin dudar y enarbola la bandera del “nomeimportismo” ante la censura de los demás.

Que el miedo sea derrotado, el humo de la envidia ignorado, que la pareja, en rigurosa complicidad, pueda desparramar por todas partes huellas de felicidad.

Nadie puede impedir lo que la naturaleza nos concedió; no es la debilidad de la carne, tampoco se trata de hacer apología del pecado, es desencuadernar el placer y elevarlo a categoría de natural como siempre fue.



Si tenemos tanta capacidad para disfrutar, no puede esto ser un fallo de la naturaleza; si cada sentido que tenemos es en realidad un canal de placer, no es un error del universo.

El sentido auditivo nos permite disfrutar de la sinfonía cósmica y sanar ancestrales heridas mediante la música que resuena en nuestro interior; el sentido de la vista nos regala paisajes en forma de colores, cromoterapia natural que sana el alma; el sentido del olfato nos embriaga hasta el éxtasis mediante una infinidad de aromas y perfumes, mientras que desde el sentido del gusto podemos permitirnos los más increíbles manjares, llevando el acto de alimentarse a niveles tan placenteros que conviertan al comer en meditación, en ritual en banquete energético que nutre todos nuestros cuerpos sutiles.

Como si todo eso fuera poco, disponemos del sentido del tacto, que mediante el contacto regala caricias que fabrica sobre la marcha, en un contexto de inocencia o terapia. Junto con ello, disponemos de la inteligencia corporal que a través del masaje o la caricia, el abrazo o la danza, nos proporciona un abanico de fuentes diversas de placer.

La imaginación es otro recurso generador de placer así como el hacer lo que amamos; ¿te das cuenta cuan equipados estamos para sentir, generar y producir placer?

Y la razón de ello es que disfrutar resulta imprescindible para preservar la salud y la lucidez.

Necesitamos alas pero también saber caminar. Para ampliar la capacidad de disfrutar, además de lo mencionado, es cuestión de ver los problemas como retos disfrutables, de cultivar la voluntad suficiente, el humor a flor de piel y el agradecimiento a la mano.

Atrévete a ser tú mismo, desenfunda tu creatividad, ármate de la suficiente rebeldía y que no te importen en principio los comentarios ajenos, en especial aquellos que incluyen la envidia y el egoísmo.

Disfruto luego existo; me arrimo a otro paradigma, desecho los trituradores comentarios de la gente que me quiere, condecoro mi libertad, me estremezco con cada instante disfrutado, pisoteo los prejuicios, descarto el temor que pudre al placer, enmudezco a la envidia que se suicida impotente; si me dieron la capacidad de sentir placer, si tengo la posibilidad de disfrutar, me declaro militante hedonista, dispuesto a transportar mi ardiente libertad hasta el borde de la vida, hasta el punto preciso donde la adrenalina se mezcla con las endorfinas y juntos me recuerdan que no podemos derramar nuestro tiempo sin hacer vibrar los instantes y sobresaltar a la fugacidad.

Si estás sola disfruta la vida, si estas en pareja disfruta la vida, lo importante es que tu libertad sea indomable y la arcilla de tu cuerpo sepa que tiene permiso hasta donde tu código ético lo autorice a contemplar el lugar donde nacen las estrellas con total impunidad, antes de ser devuelto a la tierra y sus átomos repueblen otros horizontes.

Chamalú

miércoles, 10 de abril de 2024

LA RED PNEI EN LA SALUD Y ENFERMEDAD

 

“La Psiconeuroinmunología ha comenzado a disolver el dualismo de mente–cuerpo, cuerpo–ambiente, e individuo–población. Al llegar a la conclusión de que los estados del cuerpo existen en correlación íntima con el significado que el ser humano le da a sus experiencias”

"Por su singularidad, la Psiconeuroinmunología, es un puente para las disciplinas tradicionales de psiquiatría, psicología, neurología, endocrinología, inmunología, neurociencias, medicina interna, incluyendo también la cirugía (cicatrización de heridas)" (George F. Solomon)

La concepción de Red Psiconeuroinmunoendócrina se origina en la década de los 80 cuando investigadores interdisciplinarios demuestran la existencia de múltiples vías de comunicación entre los sistemas nervioso, endocrino e inmune.

La neurocientífica Candace Pert, quien descubrió los receptores a opioides, llama la atención sobre los péptidos de las emociones y propone que la mente se encuentra en todo el cuerpo. Señala que el cuerpo es inseparable de la mente, los neuropéptidos y sus receptores están en el cuerpo y la mente está en el cuerpo. 
Es una red con el sistema nervioso, hormonal, gastrointestinal e inmune para comunicarse entre ellos vía péptidos o receptores específicos de los péptidos.




La influencia de los pensamientos y emociones en la fisiología del organismo y el papel del estrés en la salud y la enfermedad está sustentada en la existencia de la Red Psiconeuroinmunoendócrina.

En ella, la Actividad Mental influye en los niveles Nervioso, Inmune y Endócrino a través de la liberación de moléculas de comunicación con actividad multidireccional.

La modificación de alguno de sus componentes va a producir modificaciones en toda la red y por consiguiente influir sobre la salud y la enfermedad.

El modelo propuesto por la Psiconeuroinmunología plantea la existencia de una Red Sistémica de integración Mente-Cuerpo o Red Psiconeuroinmunoendócrina (Red PNIE), la cual opera en un contexto de interrelaciones internas entre sus componentes: Psiquismo y Sistemas Nervioso, Inmune y Endocrino, así como en un contexto de interrelaciones externas: Sociales, Culturales y Ecológicas.




El modelo de Red Psiconeuroinmunoendocrina presenta grandes implicancias en la medicina porque proporciona un enfoque integrativo para la etiología, diagnóstico y terapia de las enfermedades.






INFLUENCIA MULTIDIRECCIONAL ENTRE EL PSIQUISMO Y LOS PUNTOS DE ACCESO NEURO, INMUNO Y ENDOCRINO

Acceso al diálogo Neuroinmunoendócrino


¿Es posible acceder a la Red Psiconeuroinmunoendocrina de modo que podamos influir en su bioquímica y prevenir enfermedades o favorecer la curación cuando se está enfermo?

Como ha sido expuesto anteriormente, cualquier modificación en alguno de los componentes de la Red Psiconeuroinmunoendocrina producirá modificaciones en toda ella debido a su naturaleza sistémica.

El componente “Psico” es una ventana de acceso a la Red PNIE a través del cual es posible influir tanto preventiva, como terapéuticamente a través de la modificación de estilos de pensamiento, emociones, actitudes y creencias, conductas resilientes (antiestrés), relajación, meditación y visualización creativa, así como a través de técnicas y estrategias de la medicina mente/cuerpo.

Los procesos mentales y conductuales, modulan el balance de Neurotransmisores, las Citoquinas y las Hormonas en el “diálogo” que se produce dentro de la Red Psiconeuroinmunoendocrina, en consecuencia es posible influir favorablemente sobre la inmunidad o sobre los procesos endocrinos o nerviosos.

En el componente “Neuro” de la Red Psiconeuroinmunoendocrina, está demostrado que Psicofármacos que antes se pensaba solamente tenían acción a nivel del SNC, también tienen efectos inmunológicos y endocrinos. Ej. Fármacos antidepresivos que tienen acción inmunopotenciadora, o un betabloqueante como el propranolol que también estimula la inmunidad.

En el componente “Endocrino” la administración de hormonas que además de su actividad en los órganos blanco naturales, ejercen acción a nivel inmunológico y neurológico. Ej: Estrógenos promueven plasticidad cerebral en el hipocampo.

Otro tanto ocurre a nivel “Inmuno” de la Red Psiconeuroinmunoendocrina con la acción de las Citoquinas que simultáneamente a su acción inmunológica, también actúan sobre procesos conductuales, neurológicos y endocrinos.

De este modo es posible plantear la utilización clínica de fármacos con acción en la Red Psiconeuroinmunoendócrina en una verdadera medicina integrativa.

Las complejas relaciones dentro de la Red PNIE nos demuestran hasta qué punto el psiquismo,  en permanente relación con el entorno socioambiental y cultural, influye en todo el organismo, desencadenando una danza de procesos neuroquímicos, neurales y fisiológicos que sustentan la unidad mente/cuerpo.

El modelo de Red PNIE posibilita un enfoque clínico integrativo en el tratamiento de las enfermedades.


Fuente: Dr. Jorge Santiago


martes, 12 de marzo de 2024

10 pasos para una vida consciente (Deepack Chopra)

 

1. Escucha la sabiduría de tu cuerpo, que se expresa por señales de comodidad e incomodidad. Cuando elijas cierta conducta, pregunta a tu cuerpo que siente al respecto. Si tu cuerpo envía una señal de inquietud física o emocional, escúchala. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y anhelo, procede.

2. Vive en el presente, que es el único momento que tienes. Mantén tu atención en lo que existe aquí y ahora; busca la plenitud en todo momento. Acepta lo que viene a ti total y completamente para que puedas apreciarlo y aprender de ello; luego déjalo pasar. El presente es como debe ser. Refleja infinitas leyes de la Naturaleza que te han traído hasta este pensamiento exacto, esta reacción física precisa. Este momento es como es porque el Universo es como es. No luches contra el infinito esquema de las cosas; por el contrario, sé uno con él.

3. Dedica tiempo al silencio, a meditar, a acallar el diálogo interior. En momentos de silencio, cobra conciencia de que estás recontactándote con tu fuente de conciencia pura. Presta atención a tu vida interior para que puedas guiarte por tu intuición, antes que por interpretaciones impuestas desde fuera sobre lo que conviene o no te conviene.

4. Renuncia a tu necesidad de aprobación externa. Sólo tú eres el juez de tu valer; tu meta es descubrir el infinito valor de ti mismo, sin dar importancia a lo que piensen los demás. Al comprender esto se logra una gran libertad.

5. Cuando te descubras reaccionando con enojo u oposición ante cualquier persona o circunstancia, recuerda que sólo estás luchando contigo mismo. Presentar resistencia es la reacción de las defensas creadas por viejos sufrimientos.

6. Recuerda que el mundo de allí fuera refleja tu realidad de aquí dentro. Las personas ante las cuales tu reacción es más fuerte, sea de amor u odio, son proyecciones de tu mundo interior. Lo que más odias es lo que más niegas en ti mismo. Lo que más amas es lo que más deseas dentro de ti. Usa el espejo de las relaciones para guiar tu evolución. El objetivo es un total conocimiento de uno mismo. lo que más te disgusta desaparecerá.

7. Libérate de la carga de los juicios. Al juzgar impones el bien y el mal a situaciones que simplemente son. Todo se puede entender y perdonar, pero cuando juzgas te apartas de la comprensión y anulas el proceso de aprender a amar. Al juzgar a otros reflejas tu falta de autoaceptación. Recuerda que cada persona a la que perdones aumenta tu amor a ti mismo.

8. No contamines tu cuerpo con toxinas, ya sea por la comida, la bebida o por emociones tóxicas. Tu cuerpo no es sólo un sistema de mantenimiento de la vida. Es el vehículo que te llevará en el viaje de tu evolución. La salud de cada célula contribuye directamente a tu estado de bienestar, porque cada célula es un punto de conciencia dentro del campo de la conciencia que eres tú.

9. Reemplaza la conducta que motiva el miedo por la conducta que motiva el amor. El miedo es un producto de la memoria, que mora en el pasado. Al recordar lo que nos hizo sufrir antes, dedicamos nuestras energías a asegurarnos de que el antiguo sufrimiento no se repita. Pero tratar de imponer el pasado al presente jamás acabará con la amenaza del sufrimiento. Eso sólo ocurre cuando encuentras la seguridad de tu propio ser, que es amor. Motivado por la verdad interior, puedes enfrentarte a cualquier amenaza, porque tu fuerza interior es invulnerable al miedo.

10. Comprende que el mundo físico es sólo el espejo de una inteligencia más profunda. La inteligencia es la organizadora invisible de toda la materia y toda la energía; como una parte de esta inteligencia reside en ti, participas del poder organizador del cosmos. Como estás inseparablemente vinculado con el todo, no puedes permitirte el contaminar el aire y el agua del planeta. Pero en un plano más profundo, no puedes permitirte el vivir con una mente tóxica, porque cada pensamiento crea una impresión en el campo total de la inteligencia. Vivir en equilibrio y pureza es el más elevado bien para ti y para la Tierra.

Fuente: Revista Namasté


sábado, 9 de diciembre de 2023

Transformar el dolor

 


Cuando uno empieza a saber cómo transformar el dolor, lo que era un “estorbo” empieza a convertirse en un regalo.

El dolor físico, la tristeza, el enojo y el temor se transforman en oportunidades de sanarnos y acceder a nuestro potencial verdadero. Esto nos da la posibilidad de despertar a un concepto más profundo de nuestro ser interno, el cual, paradójicamente quizás, necesitaba no estar del todo sano o no ser feliz para emerger con toda su elocuencia.

Para transformar el dolor necesitamos sentir el momento la incomodidad presente en nosotros. Eso se consigue sumergiéndose en ella, en lugar de luchar para alejarla. Tenemos que zambullirnos hacia el centro de la incomodidad con toda nuestra presencia y toda nuestra atención, sin analizar, sin interpretar de dónde viene, por qué viene o cuál es la razón de su existencia. (A esto se le llama: liberación del cuerpo de dolor).

Los resultados individuales de este proceso son sorprendentes, se trata de una práctica muy sencilla y fácil de llevar a cabo.


El cuerpo del dolor abarca todo lo que en nosotros se siente incómodo o doloroso física, mental o emocionalmente. Si un estímulo pequeño (un comentario, una mirada o un recuerdo) provoca en nosotros una reacción desmesurada, es señal de que el cuerpo del dolor se ha activado.

Algo “te saca de las casillas” y te conduce a un lugar de pánico, rabia o profunda e inexplicable tristeza.


En el siguiente ejercicio haremos un esbozo parcial del cuerpo del dolor:


Ejercicio

Haz una lista de las personas o cosas que “te sacan de las casillas” en diferentes áreas de tu vida.

Para cada uno de estos disparadores, responde las siguientes preguntas:

§ ¿Qué pensamientos aparecen cuando imagino esta situación?

§ ¿Qué sensaciones corporales tengo? Puedes tomar un trozo de papel y lápices de colores o marcadores y dibujar una silueta humana para representar esas sensaciones tan bien como puedas.


Ahora, responde estas preguntas:

§ Si las sensaciones tuvieran un color, ¿cuál sería?

§ Y si tuvieran peso, ¿cuán pesadas o livianas serían?

§ ¿Son frías o calientes?

§ ¿En qué parte de tu cuerpo las localizas?

§ ¿Qué otras características presentan?



¿Cómo transformar el dolor en alegría y paz?

A medida que crecemos y nos convertimos en adultos civilizados, tendemos a olvidar que debemos darle tiempo a nuestro sistema orgánico para que procese el dolor y la incomodidad de manera natural.

Cuando llegamos a la adultez nos hemos convertido en maestros en el arte de resistir el dolor o erradicarlo y, sobre todo, nos hemos olvidado de cómo transformarlo.

Si queremos recuperar el campo de energía vivo, amoroso y fresco que teníamos cuando éramos criaturas, debemos desaprender lo aprendido, desandar lo andado y establecer nuevos hábitos y nuevos modos de tratar con el dolor.


Ejercicio

§ Siente el dolor físico o la incomodidad emocional que está presente en ti en este instante. Permítelo con todo tu ser.

§ Escucha la conversación interna que está teniendo lugar. Cuando los pensamientos sobrevengan, permítelos. Observa el hábito que tiene la mente de tratar de evitar la incomodidad analizando o tejiendo una historia. Pon tu atención en el cuerpo y en sus sensaciones. Permanece con las sensaciones y los sentimientos tal cual son.

§ Observa en qué parte del cuerpo está la sensación. Permítele al cuerpo procesar esas energías, mientras tú atestiguas el proceso. Observa lo que el cuerpo hace (cualquier sensación interna o sentimiento, cualesquiera pensamientos asociados con el asunto, etc.), sin tratar de controlar nada.

§ El cuerpo del dolor suele tener varias capas profundas y gruesas de fuerza de vida contraída. Quizás experimentes oleadas de sentimientos y/o sensaciones intensos, que alternan con intervalos de calma y relajación.

§ Permite ese efecto de péndulo tantas veces como lo necesites. Podrás pasar de la incomodidad al placer. Confía en la natural inteligencia de tu cuerpo. Tú no eres ninguno de los extremos del péndulo, sino el punto muerto que permite que el péndulo sea. Tú eres lo que atestigua.

§ Todo lo anterior puede llevar de un par de minutos a media hora, o más.

§ Después de entrar en el cuerpo del dolor, procúrate un tiempo a solas para integrar la experiencia que has tenido. Puedes recostarte por un rato, en la cama o en el piso, y luego escribir en tu cuaderno de notas.



La transformación de las contracciones energéticas que llamamos dolor requiere atención y presencia.

Cuando prestamos atención a aquello que sentimos incómodo o doloroso, podemos volvernos más conscientes de las sensaciones y los sentimientos, así como de los patrones de pensamiento y las creencias que los alimentan. Entonces podremos empezar a descubrirlos.

Este proceso es extraordinariamente simple, aunque al principio puede resultarnos dificultoso, en parte por falta de ejercitación pero, sobre todo, por toda una vida de entrenamiento en juzgar, resistir y luchar con lo incómodo o doloroso. La creación del cuerpo del dolor pudo habernos llevado toda la vida, pero la transformación de esas contracciones puede producirse en un solo instante.

La vida, ese breve intervalo que media entre el nacimiento y la muerte, puede ser transitado casi por completo en el estado de ensueño y fantasía que crea la mente racional, mientras un mundo maravilloso cambia a cada instante a nuestro alrededor, aun cuando estemos distraídos repasando el pasado o tratando de predecir el futuro. Sin embargo, como la nave a la deriva se beneficia de la luz del faro, podemos experimentar en nuestro cuerpo sensaciones muy intensas si nos sacudimos, aunque sea temporalmente, el sueño en el que estamos sumergidos y salimos al encuentro del poderoso “ahora”.


Cuando experimentamos dolor físico o emocional y dirigimos nuestra atención hacia la zona de nuestro cuerpo que se activa, nos “traemos” a nosotros mismos al momento presente. Es así como el dolor nos devuelve a la vida, que siempre ocurre ahora, en este preciso instante.




¿Acaso deberíamos crear más dolor para liberarnos del sufrimiento?

No. Hay más que suficiente dolor a nuestro alrededor y en nuestras vidas. No es necesario crear todavía un poco más. 
El dolor es como un reloj despertador que suena más fuerte cuanto más queremos ignorarlo. Y, si lo silenciamos usando una de las tantas estrategias que conocemos, un tiempo después todo volverá a comenzar, y probablemente con más énfasis. 
Lo que resistes persiste y, de hecho, se intensifica.

El dolor puede ser nuestro despertador espiritual: ¡Despierta, ya! Es tiempo de levantarse y vivir una vida real!

A veces un intenso y profundo dolor puede ser un regalo y liberarnos de una vez por todas del sufrimiento.

Místicos y maestros de todas las épocas han reflexionado acerca del poder transformador del dolor, enseñando que tanto el dolor físico como el dolor emocional, pueden ser excelentes oportunidades de ponernos en contacto con lo que está vivo en nosotros y de experimentar lo que somos, al abrirnos a aquello que está más allá del cuerpo.



Ejercicio

§ Presta atención a lo que está vivo en ti y en tu cuerpo. Sin tratar de corregir ni cambiar nada, nota cualquier sensación.

§ Repara en la postura, nota si hay áreas de tensión o relajación. Reconoce si hay alguna incomodidad. Sé curioso, pon tu atención en ella y siéntela realmente. 

Ahora, pon algo de esa atención en lo siguiente:

§ ¿Qué o quién en ti está realmente experimentando lo que está siendo experimentado?

§ Sin perder la conexión con las sensaciones del cuerpo, concéntrate en esa experiencia sin cambiarla. En otras palabras, sé la experiencia de este momento. Así abordado, el cuerpo puede ser un portal hacia la realidad.

Lamentablemente, muchas enseñanzas espirituales ignoran o niegan el cuerpo, en lugar de abrazar la vida que allí se desarrolla. Y, la lucha acarrea resistencia, y esta arrastra más y más sufrimiento, haciéndolo perdurable.

El dolor es una señal de alerta acerca de un fenómeno más profundo. Tenemos que escuchar lo que tiene para decir y enseñarnos.




ACOMPAÑAMIENTO EN PROCESOS TERAPÉUTICOS

CONSULTA PRESENCIALES - CONSULTAS SKYPE


Juana María Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
Terapeuta Acompañante en Bioneuroemoción
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)
(Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
(IPPNIM)
Yoga Terapéutico Integral
Especialista en técnicas de reducción del estrés (Mindfulness- Meditación-
Coherencia Cardíaca- Relajación Guiada, Visualización, Concentración, Contemplación)
Terapias Naturales Holísticas (Quiromasaje, Reiki, Reflexoterapia, Osteopatía
Craneosacral y Visceral, entre otras…)

www.centroelim.org         Telf.- WhatsApp     653-936-074



martes, 5 de diciembre de 2023

La Memoria en las células


La mayor parte de los desequilibrios físicos y psicológicos que experimentamos, se originan por los pensamientos inconscientes y sentimientos que no hemos expresado, que luego dan lugar a contracciones energéticas, que producen dolencias, perturbaciones.

Conectándonos con el cuerpo y permitiéndonos sentir, podemos ir trascendiendo las distintas capas de dolor, transformándolas en bienestar y paz, que es nuestra resonancia original, a este proceso se le llama Liberación de la memoria celular o CMR (Luis Diaz)

- Todo en el universo es información y energía, mas densa (lo que denominamos sólido), o mas sutil.

Como dice la física cuántica, todo objeto creado es una madeja energética conformada en gran parte por espacio vacío y por partículas cuyo estado no se puede determinar, ya que están entrando y saliendo continuamente del estado de existencia.

Todos nacemos con una resonancia de gozo, amor y libertad, a lo que se le llama cuerpo de luz, no tenemos nada que esconder ni de qué avergonzarnos. Pero esta resonancia es muy maleable a los estímulos del exterior, del ambiente en el que nos criamos, de las experiencias por las que vamos pasando…

Ya desde que el bebe está en el vientre, experimenta lo que siente la madre, por que está en el campo energético de ella, aquí se comienzan a improntar los primeros patrones emocionales y comportamientos, que luego desarrollará al crecer.

Al nacer, el bebe sufre la primera separación, espera seguir recibiendo la protección, calidez, seguridad del vientre de la mama, pero no es así, de todas maneras, sigue permeable a recibir y confía en que todo estará bien, aunque es evidente que nunca va a ser como cuando estaba en el vientre materno.

A través de la experiencia de separación vivida a diario, el bebé “aprende” que ser permeable y abierto, ser vulnerable, es doloroso, y que es mejor “cerrarse” para protegerse, tiene que pretender que no siente lo que siente o aun que siente lo que no siente. O sea que deja de ser auténtico y comienza a actuar y se convierte en un niño que empieza a decir sí cuando quiere decir no, y no cuando quiere decir si. Sin darse cuenta, comienza a construirse una máscara que se hace más espesa y densa con el correr de los años. Es así como el cuerpo de luz expandido y confiado comienza a contraerse. Y esas contracciones conforman un campo energético denominado cuerpo de dolor, que se siente incómodo y doloroso.

Los seres humanos, generalmente, buscamos sentirnos felices, amorosos, creativos, libres, en paz. Queremos relaciones íntimas deliciosas, donde crecer juntos y dar y recibir en forma incondicional. En realidad, sin darnos cuenta, estamos tratando de revivir nuestras primeras experiencias intrauterinas de amor y placer incondicionales que son nuestro derecho, por el mero hecho de haber sido creados. Y a pesar de que ése es nuestro derecho tenemos un miedo muy profundo a ser vulnerables... Porque cuando hemos sido inocentes y confiados, hemos sufrido mucho, y a pesar de que la máscara no se siente confortable y no me deja ser quien soy en realidad, me sirvo de ella para protegerme de un dolor tan profundo como aquél.

Pero ocurre que el no ser auténticos nos genera un profundo sentimiento de autotraición que causa el dolor físico, emocional y espiritual que sentimos. Ese dolor se experimenta como una contracción energética en nuestro campo electromagnético, que conforma el cuerpo del dolor





¿Qué es la memoria celular?

Las memorias no sólo son almacenadas en el cerebro, sino también en la red psicosomática que se extiende por todo el cuerpo, a lo largo de las conexiones entre los órganos y hasta la superficie de nuestra piel. - Candace Pert

En cada célula, está grabada toda nuestra historia genética, nuestra historia individual, y las memorias de las experiencias del alma; de las experiencias de nuestros antepasados; de la información proveniente de la cultura en que nos educamos.

En la memoria celular están almacenados todos los patrones conscientes e inconscientes de las conductas improductivas que no nos permiten están plenos y en paz con nosotros mismos.

Las heridas dolorosas del pasado no sanadas, limitan ahora nuestra vida, nuestra libertad y pueden producirnos enfermedades.

Puntos importantes:

§ Todo nuestro ser es como un holograma inteligente, integrado e individual.

§ Estamos diseñados por info-energia (luz y sonido-según la física cuántica) Y Cada punto del holograma celular contiene la información completa del todo, por lo que el cuerpo podrá curarse si también son curados la mente y el espíritu. Para que haya una transformación, debe trabajarse de manera integrada.

§ En esencia, todas las células son lo mismo, luego es que se especializan en diferentes funciones.

§ La mayor parte de nuestro funcionamiento es inconsciente (del 95% al 98%), como si de un iceberg se tratara, donde la parte consciente se corresponde con la parte que se ve, y la inconsciente con la oculta, esta es la que nos hace vivir lo que vivimos sin darnos cuenta (ahí están los programas que nos hacen funcionar).

§ El dar y recibir amor es la base de la salud para nuestras células, hemos sido diseñados para nutrirnos y vivir desde el amor incondicional.



Esta es la dinámica celular:

En el cerebro, el hipotálamo se encarga de sintetizar las proteínas, denominadas neuropéptidos, estas son liberadas en el torrente sanguíneo cada vez que un estado emocional se dispara.

Cada estado emocional produce una especie diferente de neuropéptidos; éstos viajan rápidamente por el torrente sanguíneo hasta encontrarse con las células que tienen los receptores adecuados para ellos. Nuestras células tienen cierta cantidad de receptores disponibles para ciertos neuropéptidos. Por ejemplo, si una persona suele vivir con frecuencia estados de tristeza, sus receptores celulares estarán inundados por estos péptidos, no pudiendo estar disponibles para recibir los neuropéptidos originados por estados de alegría…. Nos tornamos adictos a los estados emocionales…

Al estar las células bombardeadas a diario y de manera inconsciente por las emociones generadas por patrones de pensamiento y creencias que producen contracciones (enojo, miedo, tristeza, culpa, vergüenza, etc.), habrá cada vez menor cantidad de receptores disponibles para las funciones de asimilación, nutrición, limpieza y curación.

Literalmente, el amor es lo que da a las células su fuerza vital; la ausencia de amor resulta un drenaje para nuestra vitalidad y nuestra salud.

§ Las células están naciendo, creciendo y muriendo constantemente, reflejando a la perfección cómo funciona el universo: cambiando sin pausa, transformando y re-generando. De manera que podemos fluir con los cambios que el universo pone en nuestra vida o, por el contrario, resistirlos. Lo que se resiste, persiste y contrae las células.

La actitud de aceptación produce paz interna y externa, produce un profundo efecto de sanación, afectando profundamente a las células, que enseguida actualizan la información contenida en todos los archivos físicos, mentales, emocionales y espirituales. Entonces, toda aquella información que resulta inútil o innecesaria es removida de la memoria celular, para ser reemplazada por nuevas formas de ser y de accionar

§ Las células regulan la intensidad del proceso de transformación, en ellas reside una infinita inteligencia que sabe cómo digerir y transformar todo lo que te sucede cuando no hay resonancias contractivas.

§ Toda la memoria está en el campo energético y la fuerza vital proveerá a las células de la información necesaria mientras exista la bio-computadora humana.

§ La energía se expresa en el organismo en dos polaridades, yin y yan, en todo lo positivo hay algo de negativo, y en todo lo negativo algo de positivo. Los «archivos» que contienen la carga positiva son el resultado de todas las percepciones, creencias y decisiones que nos han ayudado y apoyado en la vida hasta el momento actual, estos archivos, crean una auto-imagen fuerte: «Soy una persona sana.», «Yo puedo.», «Yo confío en mí.».

«Los archivos que contienen la carga negativa son el resultado de creencias y decisiones desde las cuales nace una auto-imagen débil para nosotros mismos y para los demás: «Nadie me ama», «No puedo decir mi verdad», «No puedo confiar en nadie». «Soy un/a fracasado/a».


Te acompaño en el proceso

Consultas presenciales - consulta por skype


Juana María Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
Terapeuta Acompañante en Bioneuroemoción
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)
      (Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
      (IPPNIM)
Yoga Terapéutico Integral
Especialista en técnicas de reducción del estrés (Mindfulness- Meditación-
        Coherencia Cardíaca- Relajación Guiada, Visualización, Concentración, Contemplación)
Terapias Naturales Holísticas (Quiromasaje, Reiki, Reflexoterapia, Osteopatía
        Craneosacral y Visceral, entre otras…)


www.centroelim.org        Telf.- WhatsApp  653-936-074