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sábado, 5 de noviembre de 2016

Cuando el cuerpo nos habla


Cuando el cuerpo nos habla a través de un malestar o una enfermedad cualquiera, lo hace para ayudarnos a tomar conciencia de una forma de pensar que no es beneficiosa para nosotros. 

Esta forma de pensar, aunque de un modo inconsciente, perjudica a todo nuestro ser y entonces aparece el malestar para decirnos que ha llegado el momento de cambiar esa manera de pensar, esas creencias que no nos benefician. Nos dice que estamos llegando a nuestros límites físicos, emocionales y mentales.

Un cuerpo enfermo lo que busca es restablecer su equilibrio, porque el estado natural del cuerpo es la salud. 

La enfermedad es un “regalo” para hacernos más conscientes, para que podamos lograr el equilibrio interno. 


¿Qué es el ego?
(mascara, personalidad, coraza, son otros nombres para designarlo).

El ego es la totalidad de tus recuerdos que, habiendo adquirido demasiada importancia con el paso de los años, terminan por volverse lo suficientemente poderosos como para invadir tu individualidad (se trata de un programa, que una vez grabado en el inconsciente, funciona automáticamente, mientras no seamos conscientes de él). 

La forma en la que en su momento percibiste un acontecimiento fue registrada en tu memoria. Debido a que este suceso fue especialmente o feliz o difícil de vivir, decidiste que era necesario no olvidarlo. De este recuerdo sacaste una conclusión, que se convirtió en una creencia que busca evitarte un sufrimiento si el acontecimiento fue desafortunado, o repetirlo si el suceso fue motivo de dicha, todo esto es inconsciente.

Es importante que seas consciente de que cuando creíste en algo fue porque estabas convencido de que esa creencia te ayudaría a ser más feliz. 

Desafortunadamente, la gran mayoría de las creencias acumuladas desde tu infancia ya no te son útiles. Algunas pudieron haberlo sido, pero la mayoría ya no lo son. 

El ego está constituido por cientos de creencias de las cuales debemos ser conscientes, o de lo contrario nos impedirán vivir una vida plena, donde podamos manifestar nuestra verdadera Esencia.

Esta es la razón principal de todos nuestros malestares y enfermedades: el enorme poder que le damos a nuestro ego, nuestro sistema de creencias, que mueven emociones y afectan bioquímicamente todo el organismo. 

De hecho, cuando dejamos que dirija nuestra vida, y dejamos que esto nos impida ser lo que somos realmente, bloqueamos la parte física del cuerpo que sería necesaria para manifestar o realizar nuestros deseos. 

Es importante que aprendas a estar atento, consciente de cuando tu malestar o tu enfermedad te parezcan solamente "físicos". Es muy tentador creer que la causa es solamente física.

No podemos separar disociar los cuerpos físico, emocional y mental, ya las investigaciones científicas nos hablan lo que ya se sabía hace muchos años, la interacción entre cuerpo físico, emociones, creencias… solo ver algunos de los aportes de la psiconeuroendocrinmunologia, para poder comprender este funcionamiento integrado, y darnos cuenta que podemos hacer algo al respecto. 

Solemos atribuirle la razón de las enfermedades a algo externo, un accidente, una indigestión, un virus, la genética, etc..

Las causas más comunes de la enfermedad son las actitudes y las emociones negativas, la culpabilidad, la búsqueda de atención y la utilización de la enfermedad para evitar una situación desagradable o para huir de ella.

También hay personas que se dejan influir fácilmente y sufren a menudo enfermedades causadas por las creencias populares, como por ejemplo que "una corriente de aire ocasiona un catarro". Estas personas atrapan fácilmente las enfermedades llamadas contagiosas.

                En resumen: todo malestar te dice que te ames.


Al amarnos dejamos que sea nuestro corazón quien dirija nuestra vida, no nuestro ego. Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, y amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias.

Esto significa darte el derecho de ser humano, con tus miedos, tus creencias, tus límites, tus fuerzas, tus debilidades, tus deseos y tus aspiraciones; en fin, darte el derecho de ser como eres ahora.

Y todo esto se debe hacer sin juicios morales de bueno o malo, correcto o incorrecto, viviéndolo solamente como una experiencia, con el conocimiento de que siempre habrá consecuencias, agradables o no, resultantes de las decisiones tomadas.

Cuando descubres la actitud mental que te bloquea hasta el punto de crearte un problema físico, debes pasar rápidamente a la etapa de la aceptación incondicional de lo que eres, antes de que tenga lugar en ti alguna transformación mental.

Tu cuerpo físico se adaptará con gusto a esta transformación. 

Recuerda que él es sólo   un reflejo de lo que sucede en tu interior.

No basta con comprender o aceptar una situación exterior o aceptar a otra persona. Lo más importante es la aceptación de uno mismo, es decir...perdonarnos.

El hecho de que tú mismo encuentres la causa de tu malestar no quiere decir que no consultes al médico. Debes buscar ayuda física mientras realizas tu búsqueda interior en los niveles emocional, mental y espiritual. 



PARA PRECISAR MEJOR LA CAUSA DE TU PROBLEMA FÍSICO, HAZTE LAS SIGUIENTES PREGUNTAS: (adaptación de Lisa Borbeaut)


BLOQUEO FÍSICO:

"¿Qué adjetivos pueden describir mejor lo que siento en mi cuerpo?".

Tu respuesta representará lo que sientes ante la persona o la situación que ha desencadenado el malestar.


BLOQUEO EMOCIONAL:

"¿Qué me impide realizar esta enfermedad?".

Tus respuestas a esta pregunta representan al deseo o los deseos bloqueados.


"¿A qué me obliga esta enfermedad?". 

Retoma esta respuesta (o respuestas) y agrega la palabra "no" al principio de cada uno de ellas. Estas frases representan tus deseos bloqueados.



BLOQUEO ESPIRITUAL:

"Si me permitiera estos deseos, ¿qué sería?" (Utiliza los deseos encontrados en la etapa anterior). 

La respuesta a esta pregunta corresponde a una necesidad profunda de tu ser (algún valor, como libertad, armonía, plenitud, etc.), bloqueada por alguna carencia.



BLOQUEO MENTAL:

"Si en mi vida me permitiera ser... (Repite la respuesta de la pregunta anterior), ¿qué podría sucederme de desagradable o de no aceptable?". 

La respuesta a esta pregunta corresponde a la creencia no benéfica que bloquea tus deseos y te impide realizar tu necesidad, creando así el problema físico.


Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, lo primero que has hacer para transformarte es:

- Permitirte haber tenido la necesidad de creerla, estableciendo contacto con el niño que habita en ti y que la creyó después de haber experimentado un sufrimiento. 

-     Después, pregúntate si todavía la necesitas realmente para ser feliz.

- Si la respuesta es afirmativa, ello es señal de que todavía te es útil. Tú eres quien gobierna tu vida, de modo que puedes seguir creyendo en ella, pero debes saber que, al actuar así, obtendrás los mismos resultados que han obtenido hasta ahora. No esperes ningún cambio.

- Si estás convencido de que esta creencia todavía es cierta pero que el hecho de creerla no te hace feliz, verifica en tu interior si estás tan convencido de su veracidad como hace algunos años. Es muy probable que ahora lo creas mucho menos. Por lo tanto, estás en vías de sanar.


-    Cuando en lo más profundo de ti sabes que no quieres seguir creyendo la misma cosa, no te queda más que realizar las acciones necesarias para manifestar tus deseos a fin de permitirte ser lo que quieres ser.

La curación sólo puede realizarse en el momento en el que uno se perdona. 

Esta etapa tiene el poder de transformar no sólo nuestro amor hacia nosotros mismos, sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico. Esta sangre nueva, reenergetizada por el influjo de este amor reencontrado, es como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: 


a su paso transforma y rearmoniza las células. 


Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo, ¿qué puedes perder con probar?

www.centroelim.org


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