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martes, 15 de agosto de 2017

El cuerpo del dolor (el dolor no resuelto en nuestra memoria celular)


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“Si creemos en pensamiento negativo, activamos el patrón o hábito emocional correspondiente.

Ese patrón en acción genera resonancias, que electromagnéticamente atraen mas de las mismas frecuencias.

Cuanto mas experimentamos una resonancia, mas células participan de ella y mas fuerte se hacen las cadenas neuronales.

Cuanto mas fuerte esas cadenas son, mas nos creemos que somos lo que no somos (la mascara o imagen de si)

Y cuanto mas creemos que somos lo que no somos, mas cuerpo del dolor es creado.” (el termino cuerpo de dolor, es utilizado por E. Tolle) 

·         La “ IMAGEN DE SI” es una reacción a las “heridas” sufridas en el pasado.
·         La “IMAGEN DE SI” es simplemente una imagen ·         No es Real. Nunca fue Real y nunca lo será
·         “Ego”, “yo inferior”, “falsa personalidad”, “falso yo” o “máscara”, son otros nombres que se usan para definir el mismo concepto.
·         Da igual que sea una imagen positiva o negativa, sigue siendo imagen, la positiva es mas fácil a veces para la vida, pero no deja de ser una imagen, que no garantiza felicidad, etc.

El no ser real, el no estar en contacto con el centro que somos, que éramos cuando pequeños y luego nos fuimos desconectando por educación o por traumas, dolor… el no se real, nos genera un profundo sentimiento de auto traición  que se traduce en dolor físico y/o emocional. Y esto es muy difícil de perdonar, cuando no somos reales, algo en nosotros esta en constante sufrimiento.

El dolor de “no ser  real”, se experimenta como una contracción en el campo energético que llamamos “cuerpo de dolor o pain-body”.
Hay dos fuentes del cuerpo de dolor, una es la que es creada ahora en el presente por la resistencia a “lo que es”, y el dolor acumulado en la memoria celular generado por las heridas pasadas

Pelear con la vida, resistirla, es una locura, nunca le ganamos… las cosas deberían ser diferentes, eso crea mas cuerpo de dolor y miseria emocional y física.
El cuerpo de dolor es parte de la condición humana, no lo tomes como personal! Es el residuo energético que queda después de una situación traumática o dolorosa. Es el resultante de la acumulación de haber resistido “lo que sucedió”.

Podemos reconocerlo cuando algo insignificante se dispara una reacción desproporcionada o algo que “no debería haber pasado” sucede o alguien dice algo que no nos gusta.
“El cuerpo del dolor es nuestra Energía vital contraída. No esta fluyendo libremente, esta estancada como en el dique de un rio. La presión se acumula y el dolor aumenta”.

“En la mayoría de las personas, la energía vital se encuentra atrapada en el cuerpo de dolor, asi no puede fluir. La vitalidad es absorbida asi como un agujero negro chupa toda la luz”
Los diferentes países y razas tienen su cuerpo del dolor también. La gente que viven en ellos comparten lo que se denomina un “cuerpo dolor colectivo”.

El cuerpo del dolor aumenta cuando mas tratamos de evitar sentir lo que sentimos. En otras palabras, cuando nos mentimos y tratamos de vivir otra cosa que lo que en realidad esta sucediendo, nos contamos historias, culpamos a otros, justificamos lo que esta pasando, no nos responsabilizamos de lo que esta pasando.

Síntomas  del cuerpo de dolor son diferentes según las personas:
Generalmente se manifiesta como una sensación de turbulencia, o una contracción, o la sensación de un agujero en el estómago, un vacío en el plexo solar, mareo, nauseas o una sensación de amenaza pendiente o irritabilidad, etc.


Resultado de imagen de dolor en el cuerpo

El cuerpo de dolor puede ser “activo o pasivo”. En algunas personas, nunca esta pasivo, esta siempre activo. Ej. ella esta siempre triste o ella se enoja fácilmente.
El cuerpo de dolor puede aparecer “tímido (victima, no sirvo para nada…) o ser agresivo”. Ej. pobrecito de mi, no valgo para nada o “sabes quien soy yo, ni se te ocurra hacerme eso!!”
El estado de pánico es la acumulación de miedo, el miedo es la acumulación de ansiedad, eso que llamamos ansiedad un poco nervioso, hay miedo ahi.

 El cuerpo de dolor necesita salir para alimentarse periódicamente, es importante observar en la propia vida. El tiempo que se toma varia de persona a persona. Observar los ciclos para que se dispare… 
Ej. llego a casa, me deprimo, me tomo tres cervezas, el cuerpo de dolor espero hasta la noche para dispararse, alimentarse. Otro ejemplo, los enojos en pareja, donde se pelean sistemáticamente cada cierto tiempo, una vez por semana, por mes, etc.

Cuando el cuerpo del dolor esta a punto de entrar en acción, tratara de provocar la reacción de la persona con la que estamos involucrados en el momento. Generalmente con aquellos que son más íntimos, como familiares, amantes, amigos cercanos o compañeros de trabajo.
El cuerpo de dolor ama y disfruta del Drama. Lamentablemente, esta es una parte muy importante en la mayoría de las relaciones humanas. Cuando el Drama se desata, nuestra mente  que ya se ha alineado con el Cuerpo de Dolor, tratara de encontrar cualquier excusa para aumentar y complicar la discusión o la situación en la que nos encontramos, esa es la manera en que el cuerpo del dolor come y se nutre..

“Cuando el cuerpo del dolor se esta alimentando toma posesión de la mente creando pensamientos destructivos, ensayando conversaciones o disputas con aquellos que tenemos problemas, armando estrategias o vaticinando lo que va  a pasar.”
El cuerpo de dolor es adictivo. Cuando toma el control de la situación, lo último que nosotros queremos experimentar es paz. Solo queremos sufrir mas. (todo esto es inconsciente..)
El cuerpo de dolor se alimenta de las reacciones de los demás.
Es totalmente mecánico, la conciencia del cuerpo de dolor es totalmente mecánica y responde a la programación, o sea que lo único que hace es activar las cadenas neuronales que se formaron cuando eramos pequeños.
El cuerpo de dolor es adictivo y necesita más dolor para poder sobrevivir y crecer. Si lo consideramos como a una entidad invisible con existencia propia, vamos a tener una idea mas clara de lo que es.
Lo que lo mantiene fuerte y creciendo, es la repetición inconsciente de los hábitos emocionales que alimentan la Imagen de Si.


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En realidad cada vez que el cuerpo de dolor se activa, es una oportunidad de sanación, de transformación. O sea que lo que es real en nosotros, el ser quiere recuperar esa energía original, entonces se activa ese dolor tan antiguo, quizá 40 años atrás…para que se transforme, pero hasta que no sabemos como transformar, lo que hacemos es generar mas y guardarlo de nuevo, es como vomitar y tragarse lo que se vomita.. nunca se llega a transformar.
El reconocimiento de la existencia y actividad del cuerpo del dolor es el primer paso en el proceso de su transformación y cura.

La observación y aceptación de este fenómeno energético en nosotros, produce la separación gradual de las conexiones que él tiene con nuestra mente. 

Cuando hacemos esto, lo único que queda es una sensación incomoda (contricción, pesadez, etc.) en nuestro cuerpo. No hay que agregarle actividad mental, que es la que lo formo, no hay que darle fuerza, sino observar y permitir sentirlo.
El  cuerpo del dolor no es nuestro enemigo. Si tratamos de pelear o de sacárnoslo de encima, nuestra situación se volver mucho peor. Simplemente tenemos que observarlo, aceptando el dolor que esta allí de momento, no es un enemigo, es partes mías que están en contracción, el aceptarlo, es algo que la mente no puede soportar.  Hacer el viaje de transformación del cuerpo de  dolor, requiere coraje, determinación y consistencia.

Cuando más fuerte es el cuerpo de dolor, más fuerte es la motivación de transformarlo.

El karma o en otras palabras la repetición de viejas formas o patrones, se disuelve  cuando el cuerpo del dolor es transformado. Una vez que las contracciones ya no están mas, no es necesario repetir el patrón.


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lunes, 10 de julio de 2017

Creencias y biologia

                          
                                

Los pensamientos positivos por sí solos no logran la curación física en todos los casos.

Se necesita algo más que «pensamientos positivos» para mantener el control de tu cuerpo y de tu vida.

Es importante para tu salud y tu bienestar que cambies tu forma de pensar y te concentres en los pensamientos vitales y positivos, además de eliminar los siempre presentes y extenuantes pensamientos negativos.
Pero, el mero hecho de pensar en positivo no tiene por qué provocar un cambio en nuestras vidas.

De hecho, en ocasiones la gente que «fracasa» a la hora de tener pensamientos positivos se vuelve más débil, ya que cree que su situación es irremediable: cree que ya ha agotado todos los remedios mentales y físicos.

Hay que comprender que la parte consciente y la parte subconsciente de la mente, son independientes.

La mente subconsciente, procesa alrededor de veinte millones de estímulos por segundo (frente a los cuarenta que interpreta la mente consciente en ese mismo tiempo)

La mente consciente es la creativa, la que puede conjurar los «pensamientos positivos».

Por el contrario, El subconsciente, es uno de los procesadores de información más poderosos que se conocen, examina con detenimiento el mundo que nos rodea y las señales internas; percibe las condiciones del entorno y reacciona de forma inmediata seleccionando un comportamiento previamente (aprendido) y todo sin la ayuda, la supervisión o siquiera la conciencia de la mente consciente.

La mente subconsciente es estrictamente maquinal; repite las mismas respuestas a las señales vitales una y otra vez.

¿Cuántas veces has montado en cólera por algo tan nimio como encontrarte un tubo de pasta de dientes abierto?

Aprendiste desde niño a poner el tapón con mucho cuidado. Cuando encuentras el tubo de pasta abierto, se te «cruzan los cables» y montas en cólera de forma automática. No es más que una sencilla reacción estímulo-respuesta del programa de comportamiento almacenado en el subconsciente.

En lo que se refiere a la capacidad de procesamiento neuronal, la mente subconsciente es millones de veces más poderosa que la consciente.

Si los deseos de ésta entran en conflicto con la programación del subconsciente, ¿cuál de las dos crees que ganará?

Puedes repetir una y otra vez la afirmación positiva de que eres encantador o que tu cáncer remitirá.

Pero si de niño escuchaste una y otra vez que no sirves para nada y que estás enfermo, esos mensajes programados en el subconsciente socavarán tus mejores esfuerzos conscientes por cambiar tu vida.

Las conductas o comportamientos reflejos pueden ser tan simples como el hecho de estirar la pierna cuando te dan golpecitos con un martillo en la rodilla o tan complejos como conducir un coche, te metes en el coche, lo pones en marcha y revisas sin darte cuenta la lista de la compra mientras el subconsciente se encarga de activar todas las complejas habilidades necesarias para conducir sin problemas por la ciudad, sin que tengas que pensar ni una vez en cómo se conduce.

Conduces mientras mantienes una conversación con la persona que se sienta a tu lado y estás tan absorto en la charla que en algún punto de la carretera te das cuenta de que llevas cinco minutos sin prestarle atención a la conducción.

Si tú no estabas conduciendo el coche durante ese lapso de tiempo, ¿quién lo hacía? ¡La mente subconsciente! Aunque tú no estuvieras pendiente, el subconsciente ha conducido tal y como le enseñaron a hacerlo durante las clases de conducción.

Aunque las respuestas condicionadas pueden ser particularmente complejas, son «descerebradas».

Durante el proceso de aprendizaje condicionado, las rutas neurales establecidas entre los estímulos y las respuestas se estructuran para asegurar un patrón repetitivo. Estas rutas son los «hábitos».

Los humanos y cierto número de mamíferos superiores han desarrollado una región especializada del cerebro asociada con el pensamiento, la planificación y la toma de decisiones llamada corteza prefrontal.

Esta región del cerebro es en apariencia el asiento de la mente consciente es un «órgano sensorial» de evolución reciente que observa nuestros comportamientos y emociones.

La mente consciente también tiene acceso a la mayor parte de los datos almacenados en nuestro banco de memoria a largo plazo.

Éste es un rasgo importantísimo, ya que nos permite considerar la historia de nuestra vida cuando planeamos nuestro futuro de forma consciente.

Con esta habilidad de ser autorefleja, la mente consciente puede observar y programar nuestros comportamientos, evaluados y decidir cambiar la programación de forma deliberada. Podemos decidir cómo reaccionar a la mayor parte de las señales del entorno, incluso si queremos reaccionar o no.

La capacidad de la mente consciente de obviar la programación del subconsciente, es la base del libre albedrío.

No obstante, hay que prestar mucha atención, ya que en caso contrario la programación subconsciente toma las riendas; es una tarea difícil, como puede atestiguar cualquiera que haya puesto a prueba alguna vez su fuerza de voluntad. La programación subconsciente se hace con el control en el momento en que la mente consciente se descuida.

La mente subconsciente funciona mediante el estímulo-respuesta; no existe en esa parte de la «maquinaria» “algo” que reflexione sobre los resultados a largo plazo de los programas que ponemos en marcha.

La capacidad del cerebro humano para «aprender» ideas es tan avanzada que no necesitamos una experiencia directa, podemos adquirirlas de forma indirecta a través de maestros.

Una vez que aceptamos las ideas de otros como «verdades», dichas ideas se graban en nuestro cerebro y se convierten en nuestras «verdades».

Aquí es donde surge el problema: ¿qué ocurre si las ideas de nuestros maestros no son acertadas?
En esos casos, los cerebros se llenan de ideas erróneas.

El subconsciente funciona sólo en el «ahora». En consecuencia, los conceptos erróneos de nuestro subconsciente no son «monitorizados» y suelen llevarnos a comportamientos desacertados y coartados.

Sí, los conceptos «controlan» la biología, pero, como ya hemos visto, estos conceptos pueden ser ciertos o falsos. Así pues, deberíamos ser más precisos y referimos a estas ideas como «creencias».

¡Las creencias controlan la biología!

Un ejemplo muy conocido de como una creencia afecta a nuestra biologia es el efecto placebo.

Todos los estudiantes de medicina saben, que la mente puede afectar al cuerpo. Saben que algunas personas mejoran cuando creen (de forma equivocada) que están recibiendo un tratamiento médico.

Cuando los pacientes mejoran tras recibir una pastilla de azúcar, la medicina lo define como «efecto placebo», el «efecto de las creencias», es un testimonio extraordinario de la capacidad de sanación de la unión cuerpo-mente.

Cuando la mente mejora la salud mediante la sugestión positiva, se le denomina efecto placebo. Por el contrario, cuando esa misma mente está llena de pensamientos negativos que pueden deteriorar la salud, los efectos negativos producidos se conocen como «efecto nocebo».

En medicina, el efecto nocebo puede ser tan poderoso como el efecto placebo, algo que deberías tener muy en cuenta cada vez que entres en la consulta de un médico. Los médicos y terapeutas pueden enviar mensajes desesperanzadores a sus pacientes con sus palabras o sus gestos, también las creencias que pueda tener el paciente sobre el diagnostico medico que está recibiendo, pueden ser decisivas, si recibimos un diagnostico de cáncer y nuestro subconsciente tiene la programación cáncer = muerte, “ automáticamente se genera una sentencia, “me voy a morir” y esta creencia instalada en el subconsciente, va a invalidar todos los esfuerzos conscientes de sanación.

Los problemáticos casos de efecto nocebo sugieren que los Médicos, los padres, los profesores, etc., pueden robarte la esperanza haciéndote creer que no puedes hacer nada.


Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes … tienes razón. (Henry Ford.)
Tus creencias actúan como los filtros de una cámara, cambiando la forma en la que ves el mundo. Y tu biología se adapta a esas creencias.

Cuando reconozcamos de una vez por todas que nuestras creencias son así de poderosas, estaremos en posesión de la llave a la libertad.

Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus actos, tus actos se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino.

La biologia de la creencia
Bruce Lipton.








lunes, 19 de junio de 2017

El Poder de las Creencias





¿Alguna vez te has preguntado por qué en muchas áreas de la vida vivimos por debajo de nuestras verdaderas posibilidades?, ¿o por qué repetimos una y otra vez las mismas historias?

Nuestras conductas están teñidas por las creencias que subyacen en nuestro subconsciente y, en realidad, son las que determinan muchas de las capacidades y conductas que solemos atribuirle al azar.

Es necesario identificar estas creencias, muchas de las cuales derivan en miedos ocultos, silenciosos, que, boicotean nuestros esfuerzos, debilitan nuestra voluntad y hasta nos paralizan a la hora de actuar y tomar decisiones. 


Conoces el método de Lair Riveiro para amaestrar pulgas?: 

primero se encierra a la pulga en un frasco, la pulga intentará salir saltando repetidas veces; al cabo de muchos intentos, ya no intentará salir del frasco. Y no lo hará porque “cree” que no puede.

Si en tu vida padeces una limitación y te hace “tropezar varias veces con la misma piedra”, y te resignas creyendo que no puedes cambiar los resultados, podrías pensar que gran parte del problema es que estás influenciado por tu manera de ver los acontecimientos, y te has olvidado que tu capacidad de salto, es más extraordinaria de lo que te imaginas. 
                             
En la India, para amaestrar a un elefante, cuando es bebé se lo ata con una cuerda pequeña a una planta durante varias semanas. Cuando el elefante crece, se le ata con una cuerda similar a la original, y este no podrá escapar, porque “cree que no puede”.


Las creencias son programas inconscientes, o sea que funcionan sin que nos demos cuenta.

  • Forman una pantalla entre el mundo exterior, los sucesos y nosotros mismos. Son representaciones de la realidad que muchas veces tendemos a confundir con la realidad misma… pero que al avanzar en el camino, hemos olvidado su origen… 
  • A diferencia de los pensamientos, que forman activamente palabras o imágenes, la creencia actúa de manera pasiva y silenciosa. 
  • Las creencias perpetúan el sufrimiento pasado, la persona queda marcada, modelada en su comportamiento, sus pensamientos o sus emociones, traumatizada a veces, por un acontecimiento muy antiguo, ello sobrevive y se repite ahora aunque el acontecimiento, el drama, la dificultad, sucedió hace muchos años atrás….es repetir para no olvidar, esto es lo que algunos llaman aprendizaje. 
  • Nuestras limitaciones personales responden a creencias limitantes. 
Si alguien por ejemplo, se cree que no merece recibir amor, se sentirá carente por más que lo quieran, porque su creencia lo hará enfocar su atención en cualquier detalle que confirme que nadie lo quiere. 

Incluso si alguien lo amara de un modo evidente, esta persona no llegaría a confiar por completo de ese amor, es más como las creencias generan actitudes, es probable que esta persona actúe, aunque sea inconscientemente, de manera que provoque el rechazo de los demás, para así alimentar su creencia original, con el tiempo conseguirá eso en lo que está enfocado: el rechazo. 
  • Si la creencia es tóxica, genera pensamientos negativos, que irán acompañados por imágenes y emociones negativas. Así una creencia negativa nos hace entrar en un círculo de acción y reacción. 
  • Hay creencias que abren, que potencian, son generativas y hay otras creencias que son limitativas, que aunque sean frecuentemente trabas terribles y la fuente de numerosos conflictos, estamos tan atados a ellas, porque son para nosotros un modo de controlar las cosas, de organizar el mundo exterior, de racionalizar. Incluso nos permiten a veces resolver la angustia del vacío. 
  • Las creencias son vinculadas al sentido de la vida, de los acontecimientos. Si se tiene una creencia, por ejemplo de que tal persona está enferma porque cometió un pecado, o si es su karma, o que su sufrimiento sirve al grupo, etc.… esta creencia alivia.Así, las creencias representan una adaptación al entorno que nos permite estar vinculado con él, pero que al mismo tiempo nos aísla. Ya no vemos el entorno sino nuestras creencias. 
  • Nuestras creencias se manifiestan en diferentes actitudes, aptitudes y comportamientos ante la vida, en los diferentes síntomas y enfermedades; simplemente observando cómo es la vida y el desarrollo de la persona y cuáles son sus dificultades o éxitos habituales en la consecución de sus objetivos proyectados, podemos descifrar cuales son las creencias que tienen integradas y que por supuesto funcionan de manera automática e inconsciente. 
  • Somos esclavos de nuestras creencias inconscientes, constantemente, porque casi nunca reflexionamos conscientemente sobre ellas. Son para nosotros unas evidencias. 
  • Estamos tan atados a nuestras creencias porque en nuestra infancia, nos ayudaron, y hemos construido nuestra vida encima de ellas. 

Volver a plantear nuestras creencias, significa replantearnos todo un período de nuestra existencia, el modo en el cual hemos vivido, incluso sobrevivido, de alguna manera nos sentimos seguros con ellas, tienen un beneficio secundario. 


Nuestras creencias nos conducen a volver a sentir ciertas emociones y a adoptar conductas congruentes a ellas, porque solemos cometer una serie de errores que nos parecen lógicos en el razonamiento (según las terapias de comportamiento y cognitivas):

- Sobregeneralización: sacar conclusiones generales y globales después de un acontecimiento. Ej. Saque una mala nota en un examen, “todo me sale mal”

- Minimización y maximización: minimizar los puntos positivos y maximizar, exagerar los negativos. Ej. tuve éxito en mi examen, pero fue un golpe de suerte. Ej. se me quemo la comida, soy una mala madre, no van a quererme. 

- La Inferencia arbitraria: Sacar conclusiones sin pruebas. Ej. estoy deprimida porque me falta voluntad. Ej. mi hija no me llamo el dia de la madre lo cual indica que le importo muy poco.

- La abstracción selectiva: juzgar una situación basándonos en un solo aspecto, descartando los demás. Ej. me saque una mala calificación, soy un mal alumno. 

- El razonamiento o todo o nada: no hay matices grises, todo es o blanco o negro. Ej. amar es dar todo, si no se da todo es que no se ama.

- La personalización: atribuirse la responsabilidad de situaciones que no nos conciernen en forma directa, sentirnos responsables de las desgracias del mundo. 
Ej. si fuera buena madre, a mi hija no le iría mal en la escuela.

En el campo psicológico, todos estamos sostenidos, dirigidos por nuestras creencias.

Solemos hacer elecciones respondiendo a un cierto número de valores que están estrechamente ligados a nuestras creencias fundamentales.
Ej. si tengo la creencia que tal virus me va a producir la enfermedad y alguien cercano lo tiene, y tengo como valor la seguridad y la salud, entonces podría llegar a sentirme muy mal.

El conocer nuestros valores/necesidades fundamentales, es de gran importancia, pues detrás de cada queja o lamento se esconde una creencia relacionada con un valor/necesidad que busca ser satisfecho.



Si quieres profundizar en tu autoconocimiento, ser consciente de las creencias que te limitan y mueven estados emocionales en tu dia a dia, y poder cambiarlas,  como así también aprender a gestionar tu mundo emocional,  te ofrezco varias opciones:

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sábado, 22 de abril de 2017

El experto y sabio inconsciente



A menudo, no somos conscientes de las razones y las causas de nuestro propio comportamiento. John Bargh

El antiguo inconsciente, al que nos acostumbró Freud, era oscuro y estaba limitado a funciones accesorias de nuestro comportamiento. El nuevo inconsciente, el que nos descubre la ciencia de hoy, es nuestro mejor aliado a todas horas. Eduardo Punset discute con el psicólogo John Bargh sobre el nuevo inconsciente, y nos revela lo lejos que estamos de conocer las verdaderas razones de nuestro actos.







sábado, 4 de marzo de 2017

Enfermedad y Transformación Consciente

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Cuando la oruga ha comido lo suficiente, busca un lugar seguro, teje un capullo y se encierra en él. Luego muda su piel externa y segrega una cubierta más fuerte y gruesa, permanece en este estado de crisálida sin comer, sin excretar, sin moverse, y en ese capullo ocurre un proceso de transformación por el cual muere la mayor parte del cuerpo viejo de la oruga. 
Se liberan unas enzimas que digieren el tejido de la oruga, o sea que se digiere a sí misma, pero no todo el tejido es destruido, quedan algunos grupos de células que hasta ese momento estaban “dormidas” y que ahora comienzan a crecer de nuevo supervisando la construcción del nuevo cuerpo con los jugos digestivos del viejo cuerpo de la larva. Unas células serán el ala, otras formarán las patas, antenas, y demás órganos de la mariposa adulta. 
Emergerá una criatura nueva, que ya no tendrá que arrastrarse para comer, ahora la mariposa con sus hermosas alas puede experimentar la vida de una manera que la oruga “nunca hubiera podido imaginar”, y todo gracias a la muerte de la criatura anterior.

Esto podemos compararlo a la vida misma, refleja hasta qué punto la vida es un proceso de transformación en el que todos los acontecimientos fluyen de forma permanente y de cómo cada cosa que nos sucede tiene un significado, un porqué, aunque no logremos verlo.

Esto lo confirma nuestro propio cuerpo, en el que cada cierto tiempo se regeneran sus células hasta el punto de que cada siete años todo el organismo es prácticamente nuevo. Vemos como cambian con los años nuestro carácter, nuestras formas de pensar o nuestras actitudes.

Pero hay un aspecto que nos cuesta mucho más modificar: las creencias. Y es que por lo general, las creencias están  tan profundamente arraigadas en nosotros, que  cuando alguien las pone en entredicho, se produce casi siempre una fuerte resistencia. Esta resistencia es una de las mayores dificultades del ser humano para crecer interiormente.


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Y es que no somos conscientes de la tremenda programación a la que hemos sido sometidos desde que nacimos, primero por nuestros padres y familiares cercanos, luego por los maestros en la escuela, el ambiente y la sociedad en la que hemos vivido. De tal manera que las respuestas que damos ahora, como seres adultos, están condicionadas por todo esa carga de creencias impuestas.

Estas creencias están tan arraigadas, que condicionan nuestra visión de las cosas, nuestros gustos, nuestras percepciones emocionales y psicológicas, y, en suma, nuestra personalidad. Sin embargo, es sólo confrontando nuestras creencias con otras, replanteándonos lo que siempre hemos creído, como podemos avanzar, como podemos percibir otras realidades, como podemos evolucionar y crecer como personas. Única forma de poder realizar una transformación consciente. Esta transformación supone poder elegir en todos los ámbitos, por nosotros mismos, saliéndonos del condicionamiento, de las creencias.

Y ahí encontramos la mayor dificultad, porque "creer" es asumir como ciertas las informaciones recibidas por distintas vías sobre un tema para, inmediatamente, convertirse en verdades, sin cuestionarlas.

Con lo cual, las creencias, en general, están exentas de lógica y suelen asentarse en el inconsciente colectivo hasta que son sustituidas por otras con mayor carga racional. De manera que conforman una especie de programas o esquemas mentales a través de las cuales discurren nuestros pensamientos y vemos la realidad.
Por eso cuando cambiamos el esquema mental, es decir, cuando modificamos "los programas", cambia inmediatamente la realidad de la persona. Algo de mucha importancia en el ámbito de la salud.  Porque hoy se sabe que si en vez de creer que sufrimos procesos degenerativos, creemos que nuestro cuerpo se renueva a cada instante, que hay una inteligencia innata que se ocupa de mantener la vida, que nuestras células llevan impresa la orden de supervivencia, estaremos dando a  nuestro cuerpo un mensaje de equilibrio y salud.
Y, sobre todo, no habrá en nuestro interior miedo, la emoción más nociva de todas porque influye en esa orden de supervivencia inscrita a nivel genético.

De ahí que ser conscientes de nuestros procesos físicos, emocionales y mentales redunde de inmediato en una mejoría de la salud. Así lo demostraron, entre otros, los experimentos de laboratorio realizados por el Dr. Deepak Chopra en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston y en la Asociación de Medicina Ayurvédica de Lancaster, Massachusetts, según los cuales todas las funciones supuestamente involuntarias -regidas por el inconsciente- del cuerpo, como el latido del corazón, la respiración, la digestión, la temperatura corporal, las secreciones hormonales, etc., pueden ser también reguladas conscientemente mediante la biorrealimentación, un proceso de toma de consciencia muy sencillo basado en técnicas de meditación.


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Algo comprensible si tenemos en cuenta que si la energía mental coordina el orden electromagnético de la energía vital y ésta a su vez mantiene el orden a nivel celular, cuanta más coherencia haya en la emisión de pensamientos mayor será el aporte energético que recibirá nuestro cuerpo físico, lo cual beneficiará mucho nuestra salud.

Por el contrario, la inconsciencia puede provocar un caos o desorden energético que a la larga terminará produciendo deterioros corporales. En cambio, una vida de participación consciente los previene. Es decir, si prestamos atención a los procesos corporales en lugar de dejar que funcionen de forma automática se producirá en ellos una mejora sustancial.

Mediante ejercicios de respiración consciente comienzan a los pocos minutos a sincronizarse las ondas cerebrales, se aquieta el ritmo cardiaco y se equilibra la presión arterial.

Por otra parte, sabemos que nuestros sistemas más importantes son el endocrino, el inmunológico y el nervioso ya que son los principales controladores de nuestro cuerpo. Pues bien, las células inmunitarias y las glándulas endocrinas tienen los mismos receptores de señales cerebrales que las neuronas; es decir, son como una prolongación de nuestro cerebro que circula por todo el cuerpo. 
Lo que ha llevado a los científicos a plantearse que la consciencia ha de existir en realidad en todas las células de nuestro organismo. De hecho, está comprobado que los estados de aflicción mental se convierten en procesos bioquímicos que crean enfermedades pero también es verdad que un estado de felicidad, alegría, ilusión u optimismo es capaz de producir automáticamente las sustancias necesarias naturales para contrarrestar la enfermedad.

A fin de cuentas, la entropía -es decir, la tendencia que tienen los sistemas complejos a desorganizarse- sólo tiene lugar -en lo que al ser humano se refiere al menos- en el mundo físico. No ocurre así en el plano mental -no hablamos del cerebro, que es un órgano físico- ya que está en un nivel vibratorio superior y no sigue esa tendencia. De ahí que pueda volver a poner en orden el caos electromagnético que produce toda enfermedad.

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Ampliando nuestra conciencia

Es preciso entender que el aprendizaje del ser humano no se completa en una determinada etapa sino que es algo consustancial y no termina nunca.   En consecuencia, sólo estamos limitados por nuestro grado de consciencia, lo que implica que en la medida en que ampliemos ésta se ampliarán también nuestros propios límites.

Y es que es el desconocimiento de nosotros mismos lo que nos hace víctimas de la enfermedad, del envejecimiento y de la muerte. Por eso es tan importante revisar de manera constante todas las creencias que hemos ido acumulando a lo largo de la vida ya que a lo mejor descubrimos que pueden ser sustituidas por otras más acordes con nosotros, con la vida y con la realidad. Algo a lo que podemos acceder hoy merced a los nuevos descubrimientos de la ciencia en todos los ámbitos.

Sabemos que nuestra mente es un arma de doble filo y que tanto puede destruirnos como curarnos. Sólo depende de cómo adiestremos o condicionemos nuestros pensamientos para crear patrones mentales destructivos o constructivos. Además, de la actitud con la que afrontemos nuestros problemas de salud dependerá que ello redunde en un beneficio para nuestro crecimiento como seres en evolución o que la experiencia se limite a formar parte del sufrimiento de la inconsciencia.

Veamos pues la enfermedad como una oportunidad para descubrir aquellos aspectos de nuestra vida que no funcionan. Para ello sólo tenemos que escuchar a nuestro cuerpo cuando nos habla.


miércoles, 1 de marzo de 2017

Abrazar lo que Es

                         

Abrazar, amar y honrar nuestra vida sólo significa estar presentes y sentir con toda nuestra conciencia cualquier sentimiento que experimentemos en un determinado instante.
Estar presente no significa detener la mente, sino observarla y, desde ese lugar de contemplación y presencia, abrazar nuestra vida tal cual es y hacernos sus aliados, no sus adversarios.

La vida está siendo creada momento a momento y está siendo apoyada por el universo en su totalidad. No podría ser de otra manera.
Las ideas de lo que debería ser nuestra vida surgen de esa identidad artificial que llamamos auto-imagen, que utiliza a nuestra mente para generar una nueva fantasía tras otra, que son los obstáculos para abrazar lo que realmente está pasando.

Aliarse al universo, del que indudablemente somos parte, y fluir en la incesante creación de aquello que llamamos nuestra vida constituye un acto poderoso y profundamente sabio.
Cuando nuestro centro de gravedad energético  está alineado con el flujo de la vida, podemos sentir amor, poder y libertad. Y somos entonces como una gota de agua que celebra ser parte del océano.

Podemos vivir nuestra vida a gran velocidad, saltando de experiencia en experiencia. Pero ¿qué pasaría si nos detuviéramos a vivir las experiencias, sintiéndolas a fondo y honrando cada cosa que nos sucede? ¿Qué pasaría si, en vez de gastar energía tratando de realizar nuestros planes, predicciones o grandes ideas, aceptáramos que, en realidad, esos planes y esas ideas son parte del mismo universo que se re-crea a través de nosotros?

Si pudiéramos aceptar esto como un hecho, nos invadiría una gran tranquilidad, porque nos daríamos cuenta de que lo que tenga que ser será, y lo que deba ser hecho se hará, a través de nosotros.

A través de generaciones, en virtud del proceso de programación y de condicionamiento individual, hemos aprendido a creer que, si nosotros no hacemos que suceda algo, ese algo no va a suceder. Pienso que eso es como regar el jardín cuando llueve.

La actitud interna de fluir con la vida requiere un gran poder creativo. Aliarse a los movimientos del universo tal como se manifiesta en lo que llamamos nuestra vida implica permitir que ocurran poderosos cambios, cambios que ya están ahí, esperando que se les permita ocurrir, de acuerdo con otro plan que puede no ser comprendido por nuestra mente condicionada.

En su libro The Power of Now, ‘El poder del ahora’, Eckhart Tolle recomienda qué hacer cuando en nuestra vida sucede algo que nos molesta o incomoda. Sostiene que, cuando estamos en paz con nosotros mismos, fluyendo con la vida, siempre tenemos tres opciones que podemos ejercer que no implican sufrimiento. Sin embargo, lo más habitual es que elijamos una cuarta y es, precisamente, sufrir.

Esas tres opciones son:

1. Cambiar lo que no me gusta o pedir por lo que quiero, estando dispuesto a recibir un “no” y a negociar si es necesario. Significa, pues, usar todos los medios posibles para cambiar la situación. Si tengo frío, me abrigo. Si tengo hambre, como. Si no tengo comida, la busco o la pido. Si estoy enfermo, busco la manera de mejorarme, etcétera. Si se trata de algo que me molesta en una relación con alguien, utilizo comunicación consciente, es decir que hablo de manera honesta, expresando cómo me siento y cuáles son mis necesidades. Hago todos los requerimientos necesarios, sabiendo que me pueden decir no a todo lo que pido, pero también que me pueden decir sí.
Implemento todos los cambios necesarios, en el convencimiento de que, si son posibles, significa que el universo los está apoyando. En otras palabras, el universo está creando los cambios a través de mí.
Ahora bien, si hago todo lo posible y aun así me es imposible cambiar la situación, entonces tengo dos opciones más, siempre estando en paz conmigo mismo…

2. Aceptar total y profundamente lo que está sucediendo y estar en paz con ello, sin culpar a nadie ni quejarme de nada. Esto no es resignarse ni tolerar, ni capitular, lo que implicaría generar contracciones emocionales de tristeza, resentimiento, culpa o miedo. Cuando aceptamos la vida y nos aliamos a ella, encontramos la manera de disfrutarla tal como es.
Aceptar, ceder y entregarse después de haber tratado de hacer todos los cambios posibles –o incluso mientras aún los estamos intentando– nos provee de muchísima energía y nos hace más creativos.
En virtud de la ley de atracción, atraemos a nuestra vida energías similares a la nuestra. Esta actitud puede brindar muchísima paz interna y fuerza en casos de enfermedades crónicas o terminales, discapacidades físicas sin remedio, la muerte de un ser cercano, tragedias o accidentes. Además, aumenta las posibilidades de nuestro cuerpo de curarse a sí mismo, puesto que no estará gastando fuerza vital en dolor imaginario.

Incontables son los ejemplos de personas que han mejorado de manera sorprendente su calidad de vida, simplemente al encontrar paz interior y al haberse aliado a la vida, en lugar de resistirla.
Pero, aun si no puedo cambiar lo que no me gusta y me es imposible aceptar. Alejarme de la situación es la tercera opción que puedo tomar experimentando paz interna.

Lo importante es tener claro que no vamos a negociar nuestro estado de paz interior a ningún precio. Sin embargo, hacerlo no es tan fácil como decirlo.
El obstáculo principal estamos programados para ser víctimas, para quejarnos y sufrir, y ésta es la cuarta opción, la que casi siempre elegimos.
Lo vemos todo el tiempo y lo hemos visto mientras crecíamos. Vimos a nuestras familias, a nuestros maestros y a muchos otros sufrir y no disfrutar de sus vidas, y nos convencimos de que eso es natural y normal. “La vida es sufrimiento”, dicen, y todos estamos de acuerdo, lo creemos y lo transformamos en una verdad.
Sólo puede ser natural y normal en tanto y en cuanto seamos inconscientes de quiénes somos y de qué somos en verdad. Cuando creemos que somos lo que no somos, vivimos la vida  desde la mentira. Y, cuando nos mentimos, la consecuencia natural es el sufrimiento.

Cuando ignoramos que podemos elegir y ejecutamos siempre la misma opción, la de ser víctimas, es casi imposible vivir en paz con nosotros mismos. En otras palabras, sin saberlo estamos eligiendo quejarnos y estar ansiosos o preocupados. Estamos optando por juntar resentimiento, por acusar y culpar a los demás, optando por mentir y es esconder, y usando muchas otras estrategias para no tomar responsabilidad por nuestras vidas.


EJERCICIO
Área:...........................................................................
1.¿Hay algo que puedo cambiar al respecto? Sí No
2. Puedo cambiar..............................................................
3. ¿Estoy dispuesto a hacer el cambio? Sí No
4. ¿Puedo aceptarlo? Sí No
5. ¿Estoy dispuesto a aceptarlo? Sí No
6. ¿Elijo removerme de esa situación? Sí No
7. ¿Estoy dispuesto a hacerlo? Sí No


Una sugerencia: hazlo primero con algo fácil


CMR (Liberacion de la memoria Celular)



domingo, 12 de febrero de 2017

Beneficios del Programa de Liberación de la Memoria Celular


  • Aprender a escuchar el mensaje de las emociones, superando la ansiedad, el miedo, la depresión, la agresividad…
  • Sanar tus patrones tóxicos, tus creencias limitantes, los bloqueos de la niñez que afectan tu vida actual. Te harás de herramientas sencillas y prácticas para aplicar en tu vida cotidiana.
  • Aprender a descubrir y a satisfacer tus necesidades saludablemente.
  • Sentirte más tranquilo, seguro de tí mismo, con más confianza en tus recursos internos, más claro y creativo para poder poner en acción tus proyectos. 
  • Mejorar tus relaciones en general (familiares, pareja, amigos, conocidos…), aprendes a poner límites sanos, sintiéndote más feliz.
  • Comprobar que las crisis son verdaderas oportunidades de cambio interior, haciéndote responsable de tí mismo, sin culpar al entorno por lo que te ocurre.
  • Aprender a aceptar lo que te está pasando, y desde ahí, poder cambiar, viviendo más relajado, sintiéndote mejor ser humano. 
  • Sentirte más integrado en cuerpo, mente y espíritu, y entender la vida como un proceso de aprendizaje.
  • Conectar con tu sentido de vida.


ESTE PROGRAMA ES PARA:


  • Para quien necesite tener claridad acerca de hacia dónde se dirige en su vida
  • Para quien esté dispuesto a salirse de programas tóxicos, creencias limitantes, que le impiden vivir la vida que anhela
  • Para quien quiera comprobar que las crisis son grandes oportunidades de cambio.
  • Para quien quiera aprender a gestionar sanamente sus emociones, disfrutando de relaciones sanas y conscientes
  • Para quien quiera atravesar los miedos que le impiden conseguir sus metas
  • Para quien este cansado de vivir siempre las mismas situaciones de vida, quiera salirse del sufrimiento, y ser protagonista de su vida
  • Para quien confíe que el cambio verdadero es en su interior, y quiera conectar con sus propios recursos internos
  • Para quien busque una integración cuerpo/mente/espíritu, desarrollando la inteligencia emocional


Este Programa es:

 para personas que quieran tomar Plena Responsabilidad de sus vidas, 
que estén cansadas de quejarse, y quieran hacer un cambio, 
que quieran encontrar herramientas y las pongan en práctica,
 que quieran salirse del lugar de “víctimas”,
 para ser “Protagonistas” de sus vidas.



ESTE PROGRAMA NO ES PARA:

  • Para quien dice no tener tiempo para sí mismo o que están siempre ocupados
  • Para quien piense que el entorno, la pareja, la “otra persona” es responsable de lo que le pasa, sin poder hacer nada al respecto
  • Para quien espera que un “experto” le diga lo que tiene que hacer
  • Para quienes buscan soluciones “mágicas” a su situación
  • Para quien no esté dispuesto a atravesar los miedos que lo limitan
  • Para quien aún esté enganchado en la crítica, la culpa y la queja, y no se plantee que puede salirse de ahí
  • Para quienes necesiten que sean “los demás, las situaciones…” las que cambien, para ellos poder ser felices
  • Para quienes solo tengan curiosidad acerca del tema
  • Para quienes no estén dispuestos a mirar lo que sucede dentro de si



Juana Ma. Martínez Camacho 
 Terapeuta Transpersonal  
Especialista en Bioneuroemoción  
Facilitadora Internacional de CMR
   (Liberación de la Memoria Celular)


juani593@hotmail.com

653-936-074