CUANDO TÚ CAMBIAS....
EL MUNDO CAMBIA ANTE TU MIRADA

PROCESO CMR

· Quieres un cambio en tu vida y no sabes por dónde empezar?

· Te pasa que a pesar de haber hecho terapias, cursos, etc., te sientes estancado?

· Sientes que las situaciones te superan?

· Te sientes cansado, estresado, sobrecargado, y no sabes cómo gestionar tus emociones?

· Estas cansado de no poder ser tu mismo, de no saber poner límites?

· Sientes que no te entienden, que no te valoran? Tus relaciones son conflictivas?

· Tus miedos te limitan/paralizan a la hora de concretar tus proyectos?

Puedo ayudarte


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martes, 13 de noviembre de 2018

Pensamientos- creencias- emociones


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...Los pensamientos generan un tipo de emociones; cada emoción que experimentamos, produce una química que circula por todo el cuerpo por medio de “neuropéptidos”.

Como lo explica la neurobióloga Candace Pert (quien llamó a estos neuropéptidos “moléculas de emoción”), cada célula se comunica con las demás y todo el cuerpo sabe lo que está pasando. 

 Candace dice que nuestras emociones deciden a qué vale la pena prestarles atención”.

¿Por qué siempre emprendemos la misma clase de relaciones, o atraemos el mismo tipo de jefes, o discutimos por las mismas cosas, o hacemos las cosas de una misma determinada manera….? 


 Cuando pensamos o interpretamos algo, el hipotálamo libera al torrente sanguíneo el péptido que corresponde al estado emocional, cada célula tiene receptores en su superficie que están abiertos a la recepción de estos neuropéptidos, así que todo el organismo es afectado por el estado emocional.

 Cuando los receptores de las células sufren un “bombardeo” constante de péptidos, pierden sensibilidad, y necesitan de más péptidos para estimularlos, esto nos torna  adictos a los estados emocionales.

 Cuando atravesamos experiencias emocionales repetidas, similares, que dan lugar al mismo tipo de respuesta emocional, nuestro organismo  desarrolla  la necesidad de este tipo de experiencias (adicción).   Esto explica el por qué nos cuesta tanto cambiar y crear ciertas respuestas emocionales, es por esa inconsciente adicción a los distintos sentimientos, que la persona se ve condenada a repetir comportamientos, haciéndose adicta a la combinación de sustancias químicas que son propias de cada sentimiento que inunda el cerebro con cierta frecuencia.   Estamos  neurológicamente condicionados por nuestras experiencias para ver el mundo y estamos preprogramados para relacionarnos con los demás. 

Con lo cual, se impone la necesidad de cambiar nuestros modelos internos, reprogramar nuestro cerebro, nuestros patrones emocionales, que nos afectan negativamente en nuestra vida.

Las experiencias emocionales que han sido intensas, en especial durante la niñez,  quedan grabadas como creencias inconscientes incuestionables, que se convierten en verdaderos sentimientos y estados de ánimo. 

De manera que la mayor parte de las convicciones que nos limitan, actúan de manera inconsciente, sin que nos demos cuenta de ello.
El cerebro sólo percibe una porción de la realidad que somos y en cuanto a percepciones, nos puede engañar totalmente (ilusiones ópticas…).
De hecho,  hay ideas que de entrada las descartamos, porque contradicen lo que nuestros propios sentidos nos muestran.

 Pensemos por ejemplo, en que solo dimos realidad a la existencia de microorganismos al poder verlos en el microscopio, hasta ese momento, aunque existían, se mantenían ocultos ante nuestros ojos.

A veces no nos planteamos superar los temores, los miedos, porque nos creemos en la incapacidad de hacerlo.    Pero el cerebro es maleable, y las creencias se pueden cambiar, y cuando cambiamos la manera de ver las cosas, el cerebro físicamente cambia, las redes neuronales cambian y la química cerebral se modifica, esto ya está probado por las neurociencias.

Se habla de la plasticidad cerebral,  podemos “cambiar el cableado”, reordenar las conexiones entre las células o redes neuronales (neuroplasticidad), como también el cerebro puede producir nuevas células cerebrales (neurogénesis) en cualquier edad de la vida; estos son dos  descubrimientos  revolucionarios de las neurociencias, que puede cambiar la manera de abordar la vida, la salud.


Quieres aprender más sobre:

 ¿Qué son las creencias?
¿Cómo se programan?
¿Cómo nos afectan a todos los niveles?
¿Cómo influyen en nuestra vida emocional, en la forma de ver el mundo e interpretar los acontecimientos?
¿Cómo cambiarlas?

 Y muchas cosas más….






jueves, 8 de noviembre de 2018



Imagen relacionada

Si estas sufriendo algún malestar físico o emocional, o si los problemas siguen sucediendo y se repiten, es posible que estés jugando el peligroso juego de la AUTO-TRAICIÓN y no te hayas dado cuenta todavía...


PREGÚNTATE:

-¿ paso tiempo con gente con la que no quiero estar?
- ¿hago cosas que no me motivan o me aburren?
- ¿estoy tolerando maltrato o manipulacion de los mas cercanos?
- ¿estoy postergando hacer cosas que mas me gustan, para hacer lo que debo o lo que los demás esperan de mi?


ES HORA DE PARAR y mirar a tu alrededor...

¿HACIA DONDE ESTÁS YENDO CON TU VIDA?

(Universidad de agentes de cambio)





Reflexión sobre la confianza

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  • ¿Que soñarías, harías hoy si supieras que no vas a fracasar??
  • ¿Qué te detiene a hacer realidad tu sueño?
  • ¿Qué te animaría a realizarlo?




Quizá es la falta de confianza en conseguirlo….por miedos…si reemplazas esos miedos por el amor y la confianza, saldrán recursos internos y la motivación para lograr lo que quieres materializar en tu realidad…pero cuidado, se trata de no aferrarse a un resultado…apelar al poder de la atención y la intención….enfocar la atención en lo que quieres concretar, crear…poner tu energía allí y luego soltar…despegarte de un resultado determinado, de pretender que sea de una u otra manera….como si plantas una semilla, no remueves la tierra a diario para ver si germina, sino que abonas la tierra, la siembras, le echas agua y la dejas al calor del sol y esperas…a que la naturaleza, el universo haga el resto….


¿Porqué nos cuesta tanto confiar? 

Habrá que revisar las creencias limitantes arraigadas en lo más profundo de tu ser, las creencias que te dicen que no eres merecedor, que no puedes lograrlo, los miedos.… etc.

Cuando eras niño te decían cosas como: no vales para la música, no eres lo suficientemente listo para las matemáticas, no eres hábil para el dibujo, no lograras esto o lo otro….etc. y te lo creíste…..luego, de grande cuando se te presentó un nuevo desafío, no te animaste por las ideas de que no puedes, o no debes, o es difícil, o es imposible, y ahogaste los sueños…sin intentarlo siquiera….sin darte cuenta que si tienes una idea, un sueño, es porque es posible realizarlo, al menos intentarlo…

Suelta los juicios, esas voces internas que te dicen: no puedes, es difícil, no te lo mereces….e inténtalo…no tienes nada que perder, y, quien sabe, quizá ese sueño se haga realidad….


Te acompaño!!





Juana Ma. Martínez Camacho

 Terapeuta Transpersonal
 (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)
Especialista en Bioneuroemoción
 (Instituto Español de Bioneuroemoción)
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular) 
 (Cellular Memory Release)                   
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
 (Transpersonal Anatheóresis Madrid)



                       www.centroelim.org           Telf.  653-936-074
                            




lunes, 5 de noviembre de 2018

El escultor de Cerebros




Se ha hablado mucho en los últimos tiempos de cómo los pensamientos afectan a las emociones y como esto tiene un efecto en nuestra biología. Algunos afirman que es el cerebro el que crea los pensamientos y otros aseguran que este no es más que un decodificador de la mente, en ambos casos se sabe que este órgano es el encargado de bajar a lenguaje electro-químico esa nubecita que nos persigue mientras estamos conscientes.


Se sabe que cada pensamiento se construye haciendo uso de la memoria asociativa, que va juntando “fragmentos” de información del pasado para finalmente armar esa vocecita interna que creo que soy yo.

Es decir que yo no puedo pensar (armarme una imagen mental) de aquello que no conozco. Por ejemplo, te invito a que pienses es un codón transcripción.....ya lo tenés?
Probablemente aquellos que respondieron que si, en algún momento de su vida han aprendido algo de genética, ya que un codón de transcripción es un código de tres bases que usa la célula para pasar el lenguaje de los genes a proteínas.
Sí fuiste de aquellos que no lo pudo pensar te habrás dado cuenta de lo limitante que resultó tu pensamiento en este caso...ya que no podés pensar en aquello que no conocés. Esto quiere decir que tu percepción de la realidad está limitada a aquello que vos conocés y considerás real.

Algo que no muchos saben es que el cerebro es un órgano que es re-editable, no hay algo así como un almacén fijo, ni un único lugar encargado de almacenar nuestras memorias.
Cada pensamiento evoca trazos de conexiones neuronales, algo así como circuitos eléctricos que al ser “llamados a memoria” reconstruyen recuerdos prendiendo distintas partes del cerebro para formar eso que yo termino percibiendo como "mi" pensamiento.

Este sistema de procesamiento es virtual, ya que se basa en fragmentos del pasado, por lo tanto, lejos de ser 100% fiable a veces nos puede hacer creer cosas que no son como realmente pensamos.
Por ejemplo, a quién no le ha pasado contar una historia como propia, cuando en realidad era algo que le paso a una hermana/o?.
Pero esto no es todo, hay algo incluso más sorprendente y es que cada vez que viene a mí un pensamiento, y yo lo asumo como real, en mi cerebro se re-consolida ese circuito eléctrico como funcional, eso quiere decir que estará a mi disposición cada vez que yo lo necesite, incluso si este ha sido un “falso” recuerdo.

De esta forma soy yo el que etiqueta conexiones neuronales como útiles o inútiles. De hecho el cerebro tiene mecanismos para editar, borrar, suprimir o reconstruir pensamientos siguiendo la etiqueta que este circuito tenga, en función de tu decisión de "creerlo" o no.
Tu cerebro hace química el pensamiento que vos elegís como real, y es esa la química que baja a tu cuerpo y a cada una de tus células les informa de la “realidad” que estás viviendo. El tema más importante es cuanto poder (energía-atención) le das.

Si comprás todos y cada uno de tus pensamientos, re-consolidas siempre los mismos circuitos, lo que te lleva a una percepción estática de la vida.
Por esto mismo asumir que tú percepción es limitada, ya que percibimos desde fragmentos del pasado, es la vía directa a cambiar el tipo de cerebro que percibe la realidad.
A esto es a lo que llaman neuro-plasticidad...la capacidad del cerebro de re-cablearse en función de la necesidad del individuo, y no hace falta ningún conocimiento especial para hacer uso de ella.

Sólo estar presente en tu presente, aceptando y a la vez soltando todas tus certezas....decidiendo no "comprar" todos los pensamientos... Permitiendo que tu percepción mute instante a instante!

Lógica Biológica- Carla Escudero






domingo, 28 de octubre de 2018

¿Como hacer el cambio interno?


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En el mundo en que vivimos actualmente, si no estamos satisfechos con la calidad de nuestra experiencia, lo más probable es que intentemos hacer cambios en nuestra vida operando sobre las circunstancias físicas externas. Esto se debe a que el aspecto físico externo de nuestra experiencia es el más tangible y el de más fácil acceso.

Sin embargo, aunque podamos hacer un cambio relativamente rápido en nuestras circunstancias físicas, estos cambios no perduran, debido a que los aspectos físicos de nuestras circunstancias son siempre efectos, y no causas.

Por otra parte, el cambio es una constante en la naturaleza de nuestra experiencia física, de manera que cualquier cosa que cambiemos físicamente volverá a cambiar de nuevo, inevitablemente, con el transcurso del tiempo. Podemos utilizar la fuerza para cambiar algo rápidamente en nuestro mundo físico, pero esto significa que tendremos que invertir una gran cantidad de energía para mantener el cambio en esas condiciones.
Por tanto, para hacer cambios físicos y mantenerlos, con la intención de alterar la calidad de nuestra experiencia vital, vamos a tener que controlar y sedar nuestras circunstancias. Tales cambios requieren de la aplicación constante de energía para que el cambio se mantenga. Y ésta es una tarea imposible.

También podemos intentar cambiar la calidad de nuestra experiencia vital mentalmente, cambiando nuestros pensamientos acerca de las cosas. Los cursos de pensamiento positivo aspiran a lograr este objetivo. El cambiar el enfoque mental acerca de algo llevará con el tiempo a un ajuste en la calidad de la experiencia vital que estamos teniendo. Sin embargo, nos llevará más tiempo ver los efectos que los cambios mentales producen en el mundo físico que lo que precisaríamos desde un enfoque puramente físico.

Los cambios dirigidos desde la mente perduran algo más, siempre y cuando no cambiemos de nuevo nuestros pensamientos. Pero nuestra capacidad para cambiar la calidad de nuestra experiencia vital a través de cambios mentales tiene un alcance y una duración ciertamente inconsistentes, porque este enfoque tiene que defender sus logros constantemente ante la naturaleza y los contenidos de nuestros procesos de pensamiento inconscientes.

En realidad, sólo sabemos lo que pasa con nuestros procesos de pensamiento inconscientes, cuando observamos las circunstancias que manifestamos en nuestro campo de experiencia que resultan contradictorias con nuestros intentos de «pensar en positivo».

El mero hecho de que cambiemos conscientemente nuestra manera de pensar acerca de las circunstancias no significa que vayamos automáticamente a sentirlas de otra manera.
Por tanto, aun cuando un cambio consciente de nuestros pensamientos consiga eventualmente los ajustes necesarios en nuestras circunstancias físicas, hasta el punto de que realmente lleguemos a sentir de un modo diferente, por mucho control mental que apliquemos no vamos a poder alcanzar una sensación auténtica de paz.

 Los sentimientos inconscientes, y los procesos de pensamiento inconscientes que aquéllos alimentan, seguirán alterando nuestra paz mental.

Una experiencia de paz no es simplemente el resultado de un pensamiento positivo, a menos que vaya subrayado por un sentimiento.

Los procesos de sentimiento y de pensamiento deben armonizarse estrechamente para que podamos alcanzar el estado del ser que pretendemos. Así pues, al igual que en los intentos por hacer cambios puramente físicos, la realización de cambios puramente mentales para ajustar la calidad de nuestras experiencias no deja de ser otra cosa que jugar con los efectos, y sigue sin dirigirse a las causas.

Afortunadamente, también disponemos de la opción de ir directamente a las raíces de nuestro malestar y de hacer ajustes causales, siempre y cuando realicemos cambios en el estado de nuestro cuerpo emocional.

Éste es el enfoque más complicado, pero es el único verdaderamente efectivo y gratificante. Aunque es complicado hacer cambios en el estado de nuestro cuerpo emocional, tenemos que acercarnos a él de forma suave y regular; y, para ello, vamos a necesitar grandes dosis de compromiso y perseverancia.

Es como talar un enorme árbol. Tenemos que ir dando golpes con el hacha, uno tras otro, y habrá veces que el trabajo se nos antojará interminable. Puede dar la impresión de que no estamos consiguiendo nada. Pero luego, sin advertencia previa, oímos un crujido y, pocos segundos después, el árbol cae. Y, una vez está cayendo, ya no hay nada que lo detenga. Una vez está en el suelo, no lo podemos volver a poner en pie.

El ajuste del estado de nuestro cuerpo emocional funciona igual. Trabajamos con él de forma regular y, en ocasiones, da la impresión de que tanto trabajo no nos lleva a ninguna parte. Pero, de pronto, hay un cambio repentino y, cuando esto ocurre, ya no hay nada que lo detenga. Cuando este cambio interior ha tenido lugar, es literalmente imposible devolver el cuerpo emocional a su estado previo. 
Debido a la tendencia que tiene el cuerpo emocional a realizar cambios súbitos, la experiencia de cambio es potencialmente traumática, si no se realiza de forma consciente, suave y responsable. De ahí que no se recomiende zambullirse directamente en el cuerpo emocional para activar los cambios. Aquí, las palabras clave son suavidad., paciencia responsabilidad. (B. Michael)




Te acompaño..


Consultas Presenciales /  Consultas  por Skype

                        
                         Juana Ma. Martínez Camacho

                              Terapeuta Transpersonal
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                             Especialista en Bioneuroemoción
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domingo, 16 de septiembre de 2018

Química del miedo/química del amor (Bruce Lipton)



Somos nuestros propios biólogos: tu cerebro libera los químicos en la sangre, la sangre es el medio de cultivo que alimenta las células, si cambias la composición de tu sangre, cambias el destino de tus células (este fue un experimento que hizo como biólogo hace 40  años). 

Cierra los ojos y mira a alguien que amas, cuando ves a alguien que amas, liberas oxytocina, dopamina (químico de placer y para unir), vasopresina, hormona del crecimiento, si tomo estos químicos del amor y los pongo en un platillo de cultivo, mis células crecen hermosas. 

Pero, si cierras los ojos y ves algo que te asusta, sientes miedo, y ahora el cerebro segrega otros químicos, cortisol, norepinafrina, citosina, histamina, si pongo estos químicos en el plato de cultivo, hacen que mis células paren de crecer, cuando sientes amor, tienes salud y cuando sientes miedo, paras el crecimiento del sistema y ahí es cuando te empiezas a enfermar, la diferencia entre crecimiento y protección y el miedo, es la química.  Esa química viene de la interpretación, de tu percepción, lo que ves es lo que cambia la química, lo que interpretas y te dices de lo que ves.  

Los descubrimientos de B. Lipton (biólogo celular norteamericano- La biología de la creencia), indican que la mente controla las funciones del cuerpo,, y esto implica que nuestro cuerpo puede ser modificado en a medida en que cambiamos  nuestra forma de pensar.  Nuestras creencias interactúan con la afinidad de probabilidades del universo cuántico, y estas afectan las células en nuestro cuerpo, contribuyendo a la expresión de diferentes potenciales genéticos.  

Ese mecanismo funciona así: existen proteínas que están a ambos lados de la membrana celular, las proteínas de la superficie externa de la célula, son receptivas a las fuerzas externas, incluso a los cambios bioquímicos en el cuerpo (producto de los diferentes tipos de pensamientos y emociones). Estos receptores externos afectan, a su vez, las proteínas internas de la célula alterando su estructura molecular.

Los dos tipos de receptores funcionan como  un enrejado que se puede contraer y expandir. El grado de expansión, determina el tamaño y la forma de las moléculas (llamadas proteínas emisoras), que pueden pasar a través de dicho enrejado. El complejo receptor-emisor por sí mismo actúa como un interruptor molecular aceptando las señales del ambiente celular que desenvuelven el ADN (Ácido desoxirribonucleico), desactivando la funda de proteínas que lo cubren. 

B. Lipton descubrió algo revolucionarios  y es que el ADN no es quien controla la biología de las células, sino la funda de las proteínas que lo cubre, además es la responsable del encendido y apagado o apagado de los genes. Esta funda depende más de las señales del medio ambiente, que se dan afuera y adentro de la membrana celular, que de la información genética en sí misma. 

La evolución ha suministrado muchos mecanismos de supervivencia. Estos pueden dividirse en dos grandes categorías funcionales: crecimiento (desarrollo), y protección. 
Estos mecanismos son comportamientos fundamentales necesarios  para la supervivencia de cualquier organismo. 

El crecimiento es de vital importancia, incluso aunque seas un adulto, cada día miles de millones de células de tu cuerpo se deteriora y necesita ser reemplazas. Por ej.   el revestimiento celular del estómago  se renueva cada 72 hs., a fin de mantener esa continua renovación celular, tu cuerpo necesita   consumir una considerable cantidad de energía todos los días. 

Al igual que las células, los seres humanos inhiben inevitablemente su crecimiento cuando cambian a modo de protección. Si estas huyendo de un tigre, no es bueno desperdiciar energía en crecer, sino que guardas esa energía para sobrevivir, para la reacción lucha / huida. La redistribución de las reservas de energía para incrementar la respuesta de protección, tiene como consecuencia ineludible una disminución del crecimiento.

Además de distribuir la energía con el objetivo de sustentar los tejidos y los órganos necesarios  para la respuesta de protección, hay una razón adicional para inhibir el crecimiento: los procesos de crecimiento requieren de un intercambio libre de información entre el organismo y el medio, por ej. se comen alimentos y se excretan productos de deshecho. Sin embargo, la protección requiere del cierre completo del sistema, un muro que aleje al organismo de  la supuesta amenaza. 

La  inhibición del proceso de crecimiento, también resulta debilitante, ya que el crecimiento es un proceso, que no solo consume energía, sino que es necesario para producir energía. Como consecuencia, una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida, cuanto más tiempo se mantenga el modo de protección, mas se reducirá el crecimiento. 

Puedes sobrevivir a la tensión que provoca cualquier amenaza, pero la inhibición crónica del crecimiento compromete en forma grave tu vitalidad. Hay que tener en cuenta que para experimentar a fondo la vitalidad, se necesita algo más que eliminar el estrés de la vida. 
Es una sucesión constante de crecimiento  y de protección, eliminar el estrés solo se colocaría en un punto neutral. 

Para prosperar de verdad, no solo hay que eliminar los agentes estresantes, sino que debemos buscar de modo activo la alegría, el amor y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenan los procesos de crecimiento. 



Más para aprender en         Curso Comunicación Cuerpo-Mente






martes, 4 de septiembre de 2018

El dolor como maestro



Algo de lo más profundo de nosotros puede abrirse paso y brillar a través de las experiencias de dolor. El dolor puede ser nuestro aliado, nuestro guía y maestro y, cuando es experimentado de manera consciente es, paradójicamente, el portal que da a la liberación del sufrimiento.

El dolor que es vivido conscientemente nos conduce a un lugar que sentimos como «de vuelta a casa». La mayor parte de la humanidad vive en un estado de sufrimiento inconsciente, y la  mayor parte de este dolor es artificial. Sabios y maestros espirituales de todos los tiempos han identificado ese estado como «ensueño», «fantasía» o «imaginación». En el hinduismo, por ejemplo, se dio el nombre de «maya» a esa «obra de teatro» creada por la divinidad que es el mundo, sólo una etapa del juego divino.

Pero más allá del nombre que le demos, es un estado del ser desde donde hacemos lo imposible para ser diferentes de lo que somos en realidad.
Así vivimos nuestras vidas, profundamente identificados con lo que no es verdad, como presas de un trance hipnótico. Y lo más interesante es que es posible que permanezcamos en ese estado hasta el final de nuestra vida. De hecho la mayoría de la humanidad así lo hace.

La transformación de las contracciones energéticas que llamamos «dolor» requiere atención y presencia.

Cuando prestamos atención a aquello que sentimos incómodo o doloroso,  podemos volvernos más conscientes de las sensaciones y los sentimientos, así como de los patrones de pensamiento y las creencias que lo alimentan. Entonces podremos empezar a desmadejarlo.
Este proceso es extraordinariamente simple, aunque al principio puede resultarnos dificultoso, en parte por falta de ejercitación y, sobre todo, por toda una vida de entrenamiento en juzgar, resistir y luchar con lo incomodo o doloroso.

La creación  del cuerpo del dolor pudo habernos llevado toda la vida, pero la transformación de esas contracciones puede producirse en un solo instante.
Cuando experimentamos dolor físico o emocional y dirigimos nuestra atención hacia la zona de nuestro cuerpo que se activa, nos «traemos» a nosotros mismos al momento presente. Es así como el dolor nos devuelve a la vida, que ocurre, siempre, ahora, en este preciso instante.



EJERCICIO 

Tómate un momento para apreciar la diferencia entre el estado de ensueño y el estar aquí y ahora. 

Respira profundo. Siente tu cuerpo…

¿Cómo lo sientes?

¿Qué sensaciones experimentas y dónde?

¿En qué lugar de tu cuerpo hay relajación y en qué lugar, tensión? (Si experimentas calma, siente si es calma real o si es adormecimiento.)

Siente tu respiración….

-Ahora, mientras parte de tu atención está puesta en las sensaciones de tu cuerpo –el espacio interno– pasa a reconocer poco a poco el espacio exterior.

-¿Qué está pasando exactamente ahora dentro de tu cuerpo y fuera de él?
Captura estas percepciones, mira por un momento y siente. Respira...

-Éste es el comienzo del estado de presencia.





Liberación de la memoria Celular


Te acompaño!




Juana Ma. Martínez Camacho
                                       Terapeuta Transpersonal
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                             Especialista en Bioneuroemoción
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