CUANDO TÚ CAMBIAS....
EL MUNDO CAMBIA ANTE TU MIRADA

PROCESO CMR

· Quieres un cambio en tu vida y no sabes por dónde empezar?

· Te pasa que a pesar de haber hecho terapias, cursos, etc., te sientes estancado?

· Sientes que las situaciones te superan?

· Te sientes cansado, estresado, sobrecargado, y no sabes cómo gestionar tus emociones?

· Estas cansado de no poder ser tu mismo, de no saber poner límites?

· Sientes que no te entienden, que no te valoran? Tus relaciones son conflictivas?

· Tus miedos te limitan/paralizan a la hora de concretar tus proyectos?

Puedo ayudarte


TE ACOMPAÑO A LIBERAR TUS LIMITACIONES MEDIANTE HERRAMIENTAS SENCILLAS Y EFECTIVAS, PARA QUE PUEDAS VIVIR PLENAMENTE

TE OFREZCO UNA ENTREVISTA DE ORIENTACIÓN SIN CARGO


lunes, 8 de abril de 2019

Comunicación Cuerpo-Mente


Resultado de imagen de cuerpo-mente

Todo cuanto sentimos y pensamos es el resultado de complejos procesos de asociación e interacción de las células nerviosas del cerebro, que a su vez se comunican mediante fibras nerviosas y hormonas con el sistema inmunitario y las glándulas de secreción interna.

La gran cantidad de estímulos capaces de modificar el curso de nuestra biología, recién se está comenzando a reconocer en el ámbito científico y gracias a esta concientización, podemos decir que muchas enfermedades tendrán una evolución diferente si empleamos más recursos propios. Todo puede transformarse en oportunidades.

Numerosas investigaciones científicas demuestran lo que todos necesitamos saber para enfrentar cualquier crisis, inclusive una enfermedad considerada incurable por la medicina, lo cual no debe confundirse con la incurabilidad de un paciente.

Gracias a estas investigaciones que ha hecho la PNEI, podemos decir a manera de resumen que:

· Contamos con un enorme potencial para sanar las heridas del cuerpo y del alma.

· Es posible una remisión espontánea, que es la mejoría o la curación inesperada de una enfermedad que debería tener otro curso sin mediar intervención médica. Este tema es de gran interés reciente en la ciencia médica.

· El cuerpo y la mente están intrínsecamente ligados y su interacción ejerce a cada segundo una profunda influencia sobre la salud y la enfermedad, sobre la vida y la muerte.

· Las emociones reprimidas vulneran nuestro sistema inmune, igual que el estrés y las creencias insalubres que se instalan en nuestro cerebro en forma de redes neuronales, determinando respuestas adictivas a nuestra forma de percibir y reaccionar en la vida.

· Las emociones y creencias pueden controlar el comportamiento y la actividad genética, y por tanto, el desarrollo de nuestras vidas.

· Podemos adquirir plasticidad biológica y biopsicosocial para enfrentar situaciones adversas y salir fortalecidos tornándonos resilientes, entendiendo por resiliencia a la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas.

· Los tratamientos basados en la medicina biopsicosocial, que atienden las necesidades emocionales, cognitivas, físicas, nutricionales, vinculares, inconscientes, espirituales y energéticas, pueden no solo mejorar la vida de las personas con enfermedades graves, sino también modificar el curso de la enfermedad.

· Una de las mejores maneras de enfrentar cualquier enfermedad, especialmente grave, es aceptar su diagnóstico, pero rechazar el pronóstico condenatorio. Hay médicos que por no dar falsas esperanzas a sus pacientes, lo que logran es darles falsas desesperanzas.

· Actitudes, hábitos y estados emocionales, (desde el amor hasta la compasión, y desde el miedo hasta el resentimiento o la rabia), pueden desencadenar reacciones que afectan la química interna optimizando o debilitando nuestro estado funcional.

· La participación de un paciente en la recuperación, no es algo alternativo, ni complementario: es vital.

· La salud y el bienestar se sostienen sobre un banco de tres patas: la primera son los fármacos, la segunda la cirugía y los procedimientos clínicos y, la tercera, el autocuidado de la persona.

· Nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones. Cuando aprendemos como se crean esos malos hábitos que nos condenan como tumbas instaladas en nuestro cerebro, no solo podemos acabar con ellos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.

· El cuerpo nos avisa permanentemente cuando algo de lo que pensamos, sentimos o imaginamos es “bueno” o “malo” para nuestra biología, a través de los indicadores somáticos de bienestar o malestar que, generalmente ignoramos.

· Cada ser humano puede estimular sustancias químicas específicas (drogas endógenas), con la ayuda de métodos personalizados que pueden modificar el curso de su biología. Estas drogas endógenas abarcan desde estimulantes, antidepresivos, ansiolíticos, analgésicos, etc. Es un área muy rica y poco difundida. 
(S. M. Marusso- Fundación Salud)


Resultado de imagen de cuerpo-mente

Es importante conocer nuestra mente, pues de ahí surgen nuestras limitaciones. Nuestra mente y nuestro cerebro “conversan” permanentemente con nuestro cuerpo, esta conversación es la que estudia la Psiconeuroendocrinoinmunología (PNEI).

La PNIE, se refiere al estudio de las interacciones entre los procesos de adaptación de conducta, neuronales, neuroendocrinos y los inmunológicos.

Su premisa principal es que la homeóstasis (equilibrio) es un proceso integrado que involucra las interacciones entre los sistemas nerviosos, endocrino e inmune.

Toda esta extraordinaria maquinaria neuro-inmuno-endocrinológica, está permanentemente a nuestras órdenes y cada uno de nosotros, de manera consciente o no, la estamos movilizando segundo a segundo.


El cerebro es el que coordina y envía sus órdenes a través del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y pone en marcha la secreción de una serie de hormonas que alcanzan los linfocitos que, en última instancia, son los que transmiten las ordenes. Y también, a través del sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático, al que el sistema inmunitario presta especial atención y escucha en cada momento.

Nuestros pensamientos, actitudes y creencias, crean las condiciones de nuestro cuerpo a través de los sistemas de control homeostático de nuestro organismo: sistemas nervioso, endócrino e inmunitario.

El estado emocional filtra y modula la percepción para que los estímulos ambientales, los factores psicosociales, los estresores que vivimos y en general todo aquello que nos importa, produzcan un determinado tipo de impacto sobre el cerebro.

Este utiliza por un lado el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y por el otro el sistema nervioso vegetativo, para comunicarse con el sistema inmunitario.

Los intermediarios son las moléculas de información (como las llamo Candace Pert) que corresponden a cada uno de estos sistemas: las hormonas del sistema endócrino, los neurotransmisores del sistema nervioso y las linfocinas del sistema inmunitario.

En sentido inverso también funciona, ya que la comunicación es bidireccional: el sistema inmunitario recoge información periférica de estresores infecciosos o inflamatorios radicados en cualquier órgano o tejido del cuerpo, y a través de la secreción de linfocinas informa lo que ocurre en el cerebro, el cual con la información adecuada, pone en marcha las correspondientes estrategias de comportamiento.

O sea que los efectos del comportamiento están mediados por las linfocinas del sistema inmunitario, ya sea el estresor infeccioso-inflamatorio (en el sentido sistema inmunitario-sistema nervioso) o bien ambiental-psicológico (en el sentido sistema nervioso-sistema inmunitario) en ambos casos, el sistema de respuesta es común.

El sistema nervioso modula el sistema inmunitario y viceversa: el sistema inmunitario informa al sistema nervioso.

Esa conversación nunca cesa ni siquiera cuando dormimos y menos aun cuando nos quedamos con poca energía, en estos casos es cuando nuestro sistema inmunitario se apodera de ella totalmente, justo cuando más la necesita para desempeñar su trabajo en esos momentos de enfermedad o depresión.

El sistema inmune se pasa el tiempo escuchando nuestros monólogos y su respuesta está condicionada por los pensamientos.

De ahí la importancia de un proceso terapéutico donde puedas conocer el sistema de creencias que hace que vivas de la manera que lo haces, y poder elegir cambiar las creencias limitantes, investigando la programación de la niñez y aprendiendo a gestionar el mundo emocional, desarrollando una inteligencia emocional que es tan importante para tu calidad de vida y de las relaciones.

No es necesario llegar a estar enfermo para hacer estos cambios internos y mejorar la calidad de vida.





TE ACOMPAÑO

CONSULTAS PRESENCIALES – CONSULTAS POR SKYPE



Juana Ma. Martínez Camacho

Terapeuta Transpersonal
  (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)
Especialista en Bioneuroemoción
  (Instituto Español de Bioneuroemoción)
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular)

  (Cellular Memory Release)
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
  (Transpersonal Anatheóresis Madrid)
Formación Internacional en Psiconeuroinmunoendocrinología
  (IPPNIM)



www.centroelim.org                        Telf.   653-936-074




jueves, 29 de noviembre de 2018

Liberación de la Memoria Celular (CMR)




Las memorias no sólo son almacenadas en el cerebro, sino también en la red psicosomática que se extiende por todo el cuerpo, a lo largo de las conexiones entre los órganos y hasta la superficie de nuestra piel”. 


“Tal como nuestras emociones cambian, la mezcla de péptidos, viajan a través de tu cuerpo y tu mente. Y literalmente cambian la química de cada célula en tu cuerpo.” Candace Pert


CMR- Cellular Memory Release es un proceso de acompañamiento terapéutico que te ayuda a  liberar de manera bastante rápida, los bloqueos que causan disturbios físicos, emocionales y mentales en nosotros.

Durante el proceso, se activan mecanismos de sanación y transformación, liberándose las contracciones emocionales aprendiendo a ser conscientes del sistema de creencias que opera en nosotros y que nos limita en nuestra vida cotidiana, pudiendo llegar a la raíz de esos patrones para poder cambiarlos y aprender a cubrir saludablemente las necesidades que los motivaron en nuestra más tierna infancia.

El proceso CMR  nos ayuda a salirnos del papel de “victima”: “porque me pasa esto a mí”, y nos ubica en un papel de autorresponsabilidad, donde conectamos con el potencial que todo ser humano trae, “para qué estoy viviendo esta situación

El Proceso CMR acelera la sanación y la transformación de la consciencia.

El mayor objetivo de este proceso, es el de despertar a los niveles interiores que van a generar la sanación. Los beneficios que se obtienen son la resultante de alinear simultáneamente el cuerpo físico y la mente.

Muchos maestros y científicos han hablado en el pasado de cómo nuestros cuerpos guardan información en bancos de memoria celulares y de que estas cargas de energía estancada no nos dejan vivir en bienestar.

Nada de lo que experimentamos, escapa de quedar impreso y grabado dentro del holograma celular, en la forma de memoria. Lo que comúnmente llamamos "memoria celular" es el campo energético celular colectivo, generado por estas memorias celulares individuales.
La información guardada en la memoria celular nos condiciona de tal modo, que nos predispone a percibir y comportarnos de una cierta, determinada manera.

Para usar la analogía de una computadora, el ser holístico sería el disco duro. La memoria celular es la base de datos de ese disco. Los archivos dentro de la base de datos, son las memorias celulares.

Todas las cosas que alguna vez nos han pasado, están grabadas en las células de nuestro cuerpo, en forma similar a los archivos que han sido guardados en una computadora. De esta manera, lo que está guardado allí, influencia nuestras relaciones con cada una y todas las cosas, que nos estén sucediendo. Esto afecta la forma en que nosotros realizamos nuestras tareas rutinarias y el modo en que reaccionamos al stress y de cómo manejamos los desafíos emocionales en nuestras vidas.

Dentro de la memoria celular, están almacenadas todas las improntas conscientes e inconscientes de comportamientos improductivos, que no nos permiten sentirnos felices, saludables, alcanzar nuestros objetivos despertando a nuestro potencial.

Candace Pert, Jefa del Área de Bioquímica Cerebral de la Clínica de Neurociencia del National Institute of Mental Health en los Estados Unidos, estudia como la neuro-química influencia la salud humana. Ella expresó recientemente, que:

"reprimir las emociones negativas pueden ser causales de enfermedades.
El no expresarlas apropiadamente, nos provoca "cocernos en nuestra propia salsa."




Día tras día, esta inmersión crónica en la negatividad, perjudica nuestra salud.
La clave según C. Pert, está en unas moléculas complejas llamadas 'neuropéptidos'. El cerebro contiene cerca de 60 diferentes neuropéptidos, incluyendo endorfinas. Estos neuropéptidos son los condicionantes por los cuales, todas las células en tu cuerpo se comunican unas con otras.
Esto incluye mensajes cerebro a cerebro, cerebro a cuerpo, cuerpo a cuerpo y cuerpo a cerebro. Las células individuales incluyendo las células cerebrales, células inmunitarias y otras células del cuerpo, tienen receptores que reciben neuropéptidos. 
Las diferentes clases de neuropéptidos disponibles para las células, están cambiando constantemente, reflejando variaciones en tus emociones durante el día. La clase y número de emociones, conectadas con los neuropéptidos disponibles en los receptores de las células, influencian tus probabilidades de sentirte bien o sentirte enfermo.

Los virus usan estos mismos receptores para entrar a las células, y dependiendo de cuanto péptido natural haya para ese receptor, al virus le resultará más o menos difícil entrar en la célula.

Para decirlo simple, Candace dijo, "Los químicos que circulan en nuestro cuerpo y cerebro son los mismos químicos que están involucrados en las emociones”.
 Y esto me dice que … es mejor que le prestemos más atención a las emociones con respecto a la salud.

Bajo la influencia de cantidades masivas de contracciones, por la química de las emociones, nuestras células comienzan a funcionar ineficientemente, costándole mantener las funciones rutinarias como la producción de proteínas, que es una tarea básica para mantener al cuerpo en un perfecto estado de salud.

No es que las células crean la enfermedad y los desequilibrios, sino que es la ausencia de equilibrio, lo que lo crea.


Aún con una dieta "estricta", "correcta", o "ideal", los nutrientes no pueden ser asimilados eficientemente dentro del cuerpo. Este es un hecho interesante, ya que se ha puesto mucho énfasis en la importancia de la dieta y el ejercicio, para eliminar y prevenir la toxicidad dentro del cuerpo. Esto suma, pero no es lo único a tener en cuenta.
  
En muchas prácticas alternativas, hubo siempre credibilidad y aceptación de que hay un nexo común entre la emoción reprimida y el lugar del cuerpo donde se manifiesta la enfermedad o desequilibrio. De acuerdo a la Medicina Oriental, cada órgano o glándula tiene una o más emociones que la influencian.

Frecuentemente, el trauma emocional comienza a manifestar su desequilibrio en el órgano o glándula correspondiente. Con toda esta sabiduría antigua e investigación científica moderna como evidencia de respaldo, no podemos ignorar por más tiempo el hecho de que la toxicidad emocional juega un rol igual o quizás más dominante en conseguir una óptima salud.

El Proceso CMR para la transformación de la memoria celular, es un método creado para encontrar y transformar la toxicidad emocional del “cuerpo del dolor”, permitiendo que todas las partes - espiritual, emocional y físicas- , se comuniquen y recuperen el estado natural de equilibrio.
CMR nos ayuda a acceder esos bancos de memoria de manera totalmente consciente, eficiente y segura.

Ya que este proceso es tan versátil, se lo puede aplicar a diferentes metodologías de trabajo interno. Desde nuestra "vocación" o "el significado en la vida", a patrones que se repiten como: "depresión" "culpa y vergüenza" o "ansiedad y miedo" o "enojo y resentimiento", "intimidad y sexualidad" y "comunicación en las relaciones".



¿QUE SUCEDE DURANTE EL PROCESO CMR?

Durante el proceso CMR, accedemos a la energía inteligente que tiene el cuerpo y a su capacidad de autosanación.
La sabiduría del cuerpo, nos guía para explorar los archivos que guardan las memorias originales, raíces del malestar interno. Así, se pueden descubrir las conexiones que nos mantienen enganchados en la repetición del patrón.

Al encontrar la raíz, reconocemos el sentimiento atrapado, lo permitimos sin juicios, sin interpretaciones, descubriendo las necesidades que lo motivaron. Así comenzamos a desbloquear los nudos energéticos creados en el pasado.

Cuando desbloqueamos estos nudos energéticos, las células, comienzan a eliminar las contracciones  y a reemplazarlas con la resonancia original: Amor, Libertad y Gozo.
La persona se siente protagonista de su vida, fortalecida y confiada, con mayor conocimiento de sí misma; lo cual le permite sentir un profundo bienestar físico y emocional.

El proceso te ayuda a que puedas conocerte mejor y que liberes la carga dolorosa retenida en el cuerpo, como forma de contracciones que producen dolor físico y/o emocional, al encontrar el origen de las causas que las producen, puedes sanar las heridas del pasado, aprendiendo a expresar tus emociones, sentimientos y necesidades. Te vuelves más íntegro como persona.


Aprendes a diferenciar entre el sufrimiento y el dolor.

Una cosa es afrontar el dolor, como parte de la vida, y otra muy diferente es sufrir, que surge de la identificación con la situación dolorosa, de lo que te dices constantemente al respecto,  puedes enfrentar los sentimientos/emociones incómodas de una manera diferente cuando aprendes el estado de  "Presencia", pues no estas enganchado al drama, sino que, desde ese estado de Presencia,  atraviesas el dolor y sales fortalecido y más integrado, viendo el entorno de una manera nueva y diferente.

Aprendes a escuchar los mensajes que, todo el tiempo tu cuerpo te está dando, el cuerpo tiene una vastísima inteligencia que lo hace funcionar, solo has de aprender a escuchar sus mensajes. Aprendes a desarrollar la percepción de cómo actúa la energía en el cuerpo y cómo incide en tu vida.

Toda la información está en ti, y aprendes a acceder a ella descodificando sus mensajes, aprendiendo la inteligencia emocional: gestionar sanamente sentimientos, emociones, sensaciones, para que funciones más integro en cuerpo, mente y espíritu.


Consultas Presenciales /  Consultas  por Skype



Juana Ma. Martínez Camacho

  Terapeuta Transpersonal
  (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)
 Especialista en Bioneuroemoción
  (Instituto Español de Bioneuroemoción)
 Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular) 
  (Cellular Memory Release)
 Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
 (Transpersonal Anatheóresis Madrid)
              
                             www.centroelim.org           Telf.  653-936-074


sábado, 24 de noviembre de 2018

Interacción Cuerpo-Mente



Nuestra mente y nuestro cuerpo, constantemente están comunicándose, esta interacción la estudia la Psiconeuroendocrinoinmunologia (PNEI), esta estudia la interacción entre los procesos de adaptación de conducta, neuronales, neuroendocrinos y los inmunológicos. Su premisa principal es que la homeostasis (equilibrio) es un proceso integrado que involucra las interacciones entre los sistemas nervioso, endócrino e inmune.

Toda esta extraordinaria maquinaria neuro- inmuno- endocrinológica, está permanentemente a nuestras órdenes y cada uno de nosotros de manera consciente o no, la estamos movilizando a cada segundo.

Es el cerebro el que coordina y envía sus órdenes a través del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, y pone en marcha la secreción de una serie de hormonas que alcanzan los linfocitos que, en última instancia son los que transmiten las órdenes. Y también a través del sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático, al que el sistema inmunitario presta especial atención y escucha en cada momento.

De manera que podemos darnos cuenta de cómo nuestros pensamientos, actitudes y creencias, crean las condiciones de nuestro cuerpo a través de los sistemas de control homeostático de nuestro organismo: sistema nervioso, endocrino e inmunitario.
El estado emocional, filtra y modula la percepción para que los estímulos ambientales, los factores psicosociales, los estresores que vivimos, y en general todo aquello que nos importa, produzca determinado tipo de impacto  sobre el cerebro.

El cerebro, utiliza por un lado el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal y por el otro el sistema nervioso vegetativo para comunicarse con el sistema inmunitario. Los intermediarios son las moléculas de información que corresponden a cada uno de estos tres sistemas, o sea, las hormonas del sistema endocrino, los neurotransmisores del sistema nervioso y las linfosinas del sistema inmunitario.

En el sentido inverso, este proceso también funciona: el sistema inmunitario recoge información periférica de estresores infecciosos o inflamatorios radicados en cualquier órgano o tejido del cuerpo, y a través de la secreción de linfosinas, informa lo que ocurre al cerebro, el cual con la información adecuada,  pone en marcha las correspondientes estrategias de comportamiento.

Es decir que, los efectos del comportamiento, están mediados por las linfocinas del sistema inmunitario ya sea el estresor infeccioso-inflamatorio (en el sentido sistema inmunitario-sistema nervioso), o bien ambiental psicológico (en el sentido sistema nervioso-sistema inmunitario), pero en ambos casos, el sistema de respuesta es común.
El sistema nervioso modula el sistema inmunitario y viceversa, el sistema inmunitario  informa al sistema nervioso.

Los tres sistemas forman un triángulo de información en donde el sistema nervioso impone su melódico ritmo, el del día y la noche, el de luz y oscuridad,  el de bienestar y malestar, el de placer y dolor, el de los periodos de sueño y el  ritmo circadiano. Y esa conversación no cesa nunca, ni siquiera cuando dormimos y mucho menos cuando quedamos sin energía; justo en estos casos es cuando nuestro sistema inmunitario se apodera de ella totalmente, justo cuando más la necesita para desempeñar su trabajo en estos momentos de depresión o enfermedad.

El sistema inmunitario, no solo escucha, sino que reacciona al diálogo emocional. Es nuestro cuidador, siempre que se le permita disponer de la información adecuada. El sistema inmune es nuestro sexto sentido, el que informa a nuestro organismo de lo que no se puede ver, ni tocar, ni oir, ni degustar, ni oler; pero si es capaz de traducir información ambiental al cerebro que no es captada por otros sentidos, estímulos no cognitivos o premonición de enfermedad, por ejemplo.

Los sistemas nervioso, endocrino e inmunitario, encarnan en nuestro organismo literalmente, el proceso de la consciencia que queda impreso en nuestros tejidos a partir de nuestras vivencias, así entendemos como una persona puede enfermar a causa del sufrimiento y también como la comprensión psicológica del mensaje que trae cada enfermedad grave, ilumina el área del cerebro que enviara sus órdenes al sistema inmune para que ponga fin al conflicto.

Es fácil comprender entonces como diversos factores psicosociales (el estrés, el tipo de personalidad, la preocupación y el modo de afrontarla, el apoyo social, el duelo, los conflictos de pareja, la depresión, la ansiedad, un desastre natural, o un conflicto bélico), producen un patrón de impacto específico sobre el sistema inmunitario, que termina elaborando el patrón de respuesta inmune propio de cada individuo. Una forma de llevar la experiencia en el organismo que, sumado a factores como la edad, la dieta, y otros, dependerá su estado de salud o enfermedad y en caso de esta última, que tipo de enfermedad y que órgano se afectará, según la vulnerabilidad de cada uno frente al impacto físico y/o emocional.

Las expresiones afecto-cognitivas, influyen en el sistema de defensas. Sabemos que al disminuir la ansiedad, aumenta de manera específica los linfocitos CD4, que confesar secretos de culpabilidad         produce un aumento del número de linfocitos o que las hormonas del estrés disminuyen las células NK (“asesinas naturales”) circulantes.

Toda memoria es biocognitiva y la mente se encuentra en todo el cuerpo. El hecho de que el sistema inmune tenga la capacidad de aprender parámetros afectivos y cognitivos, explica porque el recuerdo reproduce respuestas fisiológicas.


El sistema inmunitario se pasa el tiempo escuchando nuestros monólogos y su respuesta está condicionada por los pensamientos.
Las células que defienden el organismo tienen receptores de las sustancias que el cerebro produce con cada pensamiento.







martes, 13 de noviembre de 2018

Pensamientos- creencias- emociones


Resultado de imagen de el elefante encadenado

...Los pensamientos generan un tipo de emociones; cada emoción que experimentamos, produce una química que circula por todo el cuerpo por medio de “neuropéptidos”.

Como lo explica la neurobióloga Candace Pert (quien llamó a estos neuropéptidos “moléculas de emoción”), cada célula se comunica con las demás y todo el cuerpo sabe lo que está pasando. 

 Candace dice que nuestras emociones deciden a qué vale la pena prestarles atención”.

¿Por qué siempre emprendemos la misma clase de relaciones, o atraemos el mismo tipo de jefes, o discutimos por las mismas cosas, o hacemos las cosas de una misma determinada manera….? 


 Cuando pensamos o interpretamos algo, el hipotálamo libera al torrente sanguíneo el péptido que corresponde al estado emocional, cada célula tiene receptores en su superficie que están abiertos a la recepción de estos neuropéptidos, así que todo el organismo es afectado por el estado emocional.

 Cuando los receptores de las células sufren un “bombardeo” constante de péptidos, pierden sensibilidad, y necesitan de más péptidos para estimularlos, esto nos torna  adictos a los estados emocionales.

 Cuando atravesamos experiencias emocionales repetidas, similares, que dan lugar al mismo tipo de respuesta emocional, nuestro organismo  desarrolla  la necesidad de este tipo de experiencias (adicción).   Esto explica el por qué nos cuesta tanto cambiar y crear ciertas respuestas emocionales, es por esa inconsciente adicción a los distintos sentimientos, que la persona se ve condenada a repetir comportamientos, haciéndose adicta a la combinación de sustancias químicas que son propias de cada sentimiento que inunda el cerebro con cierta frecuencia.   Estamos  neurológicamente condicionados por nuestras experiencias para ver el mundo y estamos preprogramados para relacionarnos con los demás. 

Con lo cual, se impone la necesidad de cambiar nuestros modelos internos, reprogramar nuestro cerebro, nuestros patrones emocionales, que nos afectan negativamente en nuestra vida.

Las experiencias emocionales que han sido intensas, en especial durante la niñez,  quedan grabadas como creencias inconscientes incuestionables, que se convierten en verdaderos sentimientos y estados de ánimo. 

De manera que la mayor parte de las convicciones que nos limitan, actúan de manera inconsciente, sin que nos demos cuenta de ello.
El cerebro sólo percibe una porción de la realidad que somos y en cuanto a percepciones, nos puede engañar totalmente (ilusiones ópticas…).
De hecho,  hay ideas que de entrada las descartamos, porque contradicen lo que nuestros propios sentidos nos muestran.

 Pensemos por ejemplo, en que solo dimos realidad a la existencia de microorganismos al poder verlos en el microscopio, hasta ese momento, aunque existían, se mantenían ocultos ante nuestros ojos.

A veces no nos planteamos superar los temores, los miedos, porque nos creemos en la incapacidad de hacerlo.    Pero el cerebro es maleable, y las creencias se pueden cambiar, y cuando cambiamos la manera de ver las cosas, el cerebro físicamente cambia, las redes neuronales cambian y la química cerebral se modifica, esto ya está probado por las neurociencias.

Se habla de la plasticidad cerebral,  podemos “cambiar el cableado”, reordenar las conexiones entre las células o redes neuronales (neuroplasticidad), como también el cerebro puede producir nuevas células cerebrales (neurogénesis) en cualquier edad de la vida; estos son dos  descubrimientos  revolucionarios de las neurociencias, que puede cambiar la manera de abordar la vida, la salud.


Quieres aprender más sobre:

 ¿Qué son las creencias?
¿Cómo se programan?
¿Cómo nos afectan a todos los niveles?
¿Cómo influyen en nuestra vida emocional, en la forma de ver el mundo e interpretar los acontecimientos?
¿Cómo cambiarlas?

 Y muchas cosas más….






jueves, 8 de noviembre de 2018



Imagen relacionada

Si estas sufriendo algún malestar físico o emocional, o si los problemas siguen sucediendo y se repiten, es posible que estés jugando el peligroso juego de la AUTO-TRAICIÓN y no te hayas dado cuenta todavía...


PREGÚNTATE:

-¿ paso tiempo con gente con la que no quiero estar?
- ¿hago cosas que no me motivan o me aburren?
- ¿estoy tolerando maltrato o manipulacion de los mas cercanos?
- ¿estoy postergando hacer cosas que mas me gustan, para hacer lo que debo o lo que los demás esperan de mi?


ES HORA DE PARAR y mirar a tu alrededor...

¿HACIA DONDE ESTÁS YENDO CON TU VIDA?

(Universidad de agentes de cambio)





Reflexión sobre la confianza

Resultado de imagen de confianza



  • ¿Que soñarías, harías hoy si supieras que no vas a fracasar??
  • ¿Qué te detiene a hacer realidad tu sueño?
  • ¿Qué te animaría a realizarlo?




Quizá es la falta de confianza en conseguirlo….por miedos…si reemplazas esos miedos por el amor y la confianza, saldrán recursos internos y la motivación para lograr lo que quieres materializar en tu realidad…pero cuidado, se trata de no aferrarse a un resultado…apelar al poder de la atención y la intención….enfocar la atención en lo que quieres concretar, crear…poner tu energía allí y luego soltar…despegarte de un resultado determinado, de pretender que sea de una u otra manera….como si plantas una semilla, no remueves la tierra a diario para ver si germina, sino que abonas la tierra, la siembras, le echas agua y la dejas al calor del sol y esperas…a que la naturaleza, el universo haga el resto….


¿Porqué nos cuesta tanto confiar? 

Habrá que revisar las creencias limitantes arraigadas en lo más profundo de tu ser, las creencias que te dicen que no eres merecedor, que no puedes lograrlo, los miedos.… etc.

Cuando eras niño te decían cosas como: no vales para la música, no eres lo suficientemente listo para las matemáticas, no eres hábil para el dibujo, no lograras esto o lo otro….etc. y te lo creíste…..luego, de grande cuando se te presentó un nuevo desafío, no te animaste por las ideas de que no puedes, o no debes, o es difícil, o es imposible, y ahogaste los sueños…sin intentarlo siquiera….sin darte cuenta que si tienes una idea, un sueño, es porque es posible realizarlo, al menos intentarlo…

Suelta los juicios, esas voces internas que te dicen: no puedes, es difícil, no te lo mereces….e inténtalo…no tienes nada que perder, y, quien sabe, quizá ese sueño se haga realidad….


Te acompaño!!





Juana Ma. Martínez Camacho

 Terapeuta Transpersonal
 (Escuela Española de Desarrollo Transpersonal)
Especialista en Bioneuroemoción
 (Instituto Español de Bioneuroemoción)
Facilitadora Internacional CMR (Liberación de la Memoria Celular) 
 (Cellular Memory Release)                   
Anatheóresis (Psicoterapia Regresiva Perceptiva)
 (Transpersonal Anatheóresis Madrid)



                       www.centroelim.org           Telf.  653-936-074
                            




lunes, 5 de noviembre de 2018

El escultor de Cerebros




Se ha hablado mucho en los últimos tiempos de cómo los pensamientos afectan a las emociones y como esto tiene un efecto en nuestra biología. Algunos afirman que es el cerebro el que crea los pensamientos y otros aseguran que este no es más que un decodificador de la mente, en ambos casos se sabe que este órgano es el encargado de bajar a lenguaje electro-químico esa nubecita que nos persigue mientras estamos conscientes.


Se sabe que cada pensamiento se construye haciendo uso de la memoria asociativa, que va juntando “fragmentos” de información del pasado para finalmente armar esa vocecita interna que creo que soy yo.

Es decir que yo no puedo pensar (armarme una imagen mental) de aquello que no conozco. Por ejemplo, te invito a que pienses es un codón transcripción.....ya lo tenés?
Probablemente aquellos que respondieron que si, en algún momento de su vida han aprendido algo de genética, ya que un codón de transcripción es un código de tres bases que usa la célula para pasar el lenguaje de los genes a proteínas.
Sí fuiste de aquellos que no lo pudo pensar te habrás dado cuenta de lo limitante que resultó tu pensamiento en este caso...ya que no podés pensar en aquello que no conocés. Esto quiere decir que tu percepción de la realidad está limitada a aquello que vos conocés y considerás real.

Algo que no muchos saben es que el cerebro es un órgano que es re-editable, no hay algo así como un almacén fijo, ni un único lugar encargado de almacenar nuestras memorias.
Cada pensamiento evoca trazos de conexiones neuronales, algo así como circuitos eléctricos que al ser “llamados a memoria” reconstruyen recuerdos prendiendo distintas partes del cerebro para formar eso que yo termino percibiendo como "mi" pensamiento.

Este sistema de procesamiento es virtual, ya que se basa en fragmentos del pasado, por lo tanto, lejos de ser 100% fiable a veces nos puede hacer creer cosas que no son como realmente pensamos.
Por ejemplo, a quién no le ha pasado contar una historia como propia, cuando en realidad era algo que le paso a una hermana/o?.
Pero esto no es todo, hay algo incluso más sorprendente y es que cada vez que viene a mí un pensamiento, y yo lo asumo como real, en mi cerebro se re-consolida ese circuito eléctrico como funcional, eso quiere decir que estará a mi disposición cada vez que yo lo necesite, incluso si este ha sido un “falso” recuerdo.

De esta forma soy yo el que etiqueta conexiones neuronales como útiles o inútiles. De hecho el cerebro tiene mecanismos para editar, borrar, suprimir o reconstruir pensamientos siguiendo la etiqueta que este circuito tenga, en función de tu decisión de "creerlo" o no.
Tu cerebro hace química el pensamiento que vos elegís como real, y es esa la química que baja a tu cuerpo y a cada una de tus células les informa de la “realidad” que estás viviendo. El tema más importante es cuanto poder (energía-atención) le das.

Si comprás todos y cada uno de tus pensamientos, re-consolidas siempre los mismos circuitos, lo que te lleva a una percepción estática de la vida.
Por esto mismo asumir que tú percepción es limitada, ya que percibimos desde fragmentos del pasado, es la vía directa a cambiar el tipo de cerebro que percibe la realidad.
A esto es a lo que llaman neuro-plasticidad...la capacidad del cerebro de re-cablearse en función de la necesidad del individuo, y no hace falta ningún conocimiento especial para hacer uso de ella.

Sólo estar presente en tu presente, aceptando y a la vez soltando todas tus certezas....decidiendo no "comprar" todos los pensamientos... Permitiendo que tu percepción mute instante a instante!

Lógica Biológica- Carla Escudero