CUANDO TÚ CAMBIAS....
EL MUNDO CAMBIA ANTE TU MIRADA

PROCESO CMR

· Quieres un cambio en tu vida y no sabes por dónde empezar?

· Te pasa que a pesar de haber hecho terapias, cursos, etc., te sientes estancado?

· Sientes que las situaciones te superan?

· Te sientes cansado, estresado, sobrecargado, y no sabes cómo gestionar tus emociones?

· Estas cansado de no poder ser tu mismo, de no saber poner límites?

· Sientes que no te entienden, que no te valoran? Tus relaciones son conflictivas?

· Tus miedos te limitan/paralizan a la hora de concretar tus proyectos?

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sábado, 24 de octubre de 2015

Plasticidad Neuronal




Por el Dr. Joe Dispenza

Le invito a tener un solo pensamiento, cualquier pensamiento. Ya sea que elija pensar en sentirse enojado, triste, inspirado, alegre o incluso excitarse sexualmente, note que ha cambiado su cuerpo. Usted ha cambiado. Incluso los pensamientos como, "no puedo", "no soy lo suficientemente bueno", a nadie le importa ", o incluso "te amo ", tiene los mismos efectos mensurables. Como usted se sienta casualmente leyendo este artículo, sin mover un solo músculo, tenga en cuenta que su cuerpo es capaz de una gran cantidad de cambios dinámicos.

Al pensar en su pensamiento más reciente, ¿sabía usted que de repente el páncreas y las glándulas suprarrenales ya se ocupando en secretar hormonas?.

Como una tormenta repentina relámpago, diferentes áreas de su cerebro se incrementaron con el aumento de la corriente eléctrica, e hicieron una turba de neuro-químicos que son demasiado numerosos para nombrarlos.

El bazo y el timo están enviando un correo electrónico masivo a su sistema inmune para realizar modificaciones.
Existen diferentes jugos digestivos que están fluyendo.
El hígado está ahora procesando enzimas que no estaban presentes momentos antes.
Su frecuencia cardíaca se modifica, sus pulmones están cambiando su volumen sistólico y el flujo de sangre a los capilares de las extremidades ahora es diferente.
Todo esto por sólo pensar en un pensamiento. Usted es tan poderoso.

Pero, ¿cómo es usted capaz de realizar todas estas acciones?
Nos guste o no, una vez que un pensamiento sucede en el cerebro, el resto parece historia. En otras palabras, todas las reacciones corporales que pueden ocurrir tanto si nuestro pensamiento es intencional o no, se despliegan detrás de las escenas de nuestra conciencia. Cuando te paras a ver, es sorprendente darse cuenta de lo influyente y extenso que pueden ser los efectos de uno o dos pensamientos conscientes o inconscientes.

Todos somos conscientes de que el cerebro puede manejar y regular muchas funciones diversas en todo el resto del cuerpo, pero ¿somos responsables de esos efectos? ¿Es posible que las acciones químicas repetidas que se producen a partir de los pensamientos aparentemente inconscientes, todos los días creen una cascada de reacciones químicas que determinan cómo nos sentimos?
¿Podemos aceptar que los efectos a largo plazo de nuestro pensamiento habitual podría ser la causa de la forma en que nuestros cuerpos se mueven a un estado de desequilibrio, una enfermedad?.
¿Es probable que, momento a momento que formamos a nuestros cuerpos, pueda ser perjudicial los repetidos pensamientos y reacciones? ¿Y si sólo por el pensamiento, hacemos que nuestra química interna cambie fuera del rango normal, tanto que el sistema de autorregulación del cuerpo redefine estos estados anormales como estados normales ahora ? Es un proceso sutil pero tal vez nunca se le dio mucha atención.


Ya que estamos en el tema de la atención, ahora quiero que prestes atención, tomar conciencia y escuchar. ¿Puedes oír el zumbido de la nevera? El sonido de un coche que pasa por su casa? Un ladrido de un perro lejano? ¿Qué hay de la resonancia de su propio corazón latiendo? ¿Sabía usted que con sólo cambiar su atención en esos momentos, causó una subida de tensión y el flujo de voltaje de la electricidad en millones de células cerebrales dentro de ti propia cabeza?. Al optar por modificar, ha cambiado su cerebro. No solo cambia la forma en que su cerebro estaba trabajando momentos antes, sino que ha cambiado la forma en que va a funcionar en el momento siguiente, y posiblemente por el resto de su vida.

Al volver a leer estas palabras en esta página y sí presta atención a la siguiente frase, se desata una cascada de diferentes impulsos en una parte completamente diferente de su cabeza. En su propio cerebro, el flujo sanguíneo altera a diferentes áreas; corrientes eléctricas son desviadas y modificadas. A nivel microscópico una multitud de diferentes células nerviosas confabulan químicamente a tomarse de las manos y comunicar con el fin de establecer relaciones más sólidas a largo plazo con las demás.

Como resultado de su cambio en la atención, los bailes de las brillantes telas tridimensionales de tejido neurológico complejo están disparando en nuevas combinaciones y secuencias por su propio libre albedrío. Hiciste eso por un cambio de tu enfoque. Has cambiado de opinión.

Como seres humanos, tenemos la capacidad natural de poner nuestra conciencia en nada. En lo que ponemos nuestra atención y por cuánto tiempo, es en última instancia lo que nos define a nivel neurológico.
Si nuestra conciencia es tan móvil, entonces ¿por qué es tan difícil mantener nuestra atención en los pensamientos que nos pueden servir?

Ahora, a medida que continúe concentrándose para leer esta página, puede que haya olvidado del dolor en la espalda, el desacuerdo que tuvo con su jefe el día de hoy, y hasta qué sexo eres. Es donde ponemos nuestra atención y en lo que ponemos nuestra atención son los mapas del curso de nuestro estado de bienestar.

Por ejemplo, podemos pensar en un amargo recuerdo del pasado que en realidad sólo está tatuado en nuestros pliegues de nuestra materia gris y por arte de magia, se trata de la vida. También tenemos el privilegio de asistir a las futuros ansiedades y preocupaciones que no existen, fácilmente evocando por nuestro ingenio, pero que para nosotros son reales. Nuestra atención trae todo a la vida y hace real lo que era esencialmente inadvertido o irreal.


Lo creas o no, de acuerdo a la neurociencia poner nuestra atención en el dolor en el cuerpo hace que el dolor exista, porque los circuitos que perciben el dolor en el cerebro se activan eléctricamente. Al poner nuestra atención en otra cosa que no sea el dolor, los circuitos cerebrales que procesan el dolor y las sensaciones corporales pueden y serán literalmente apagados y listo, el dolor desaparece. Pero cuando miramos a ver si el dolor se ha ido para siempre, los circuitos cerebrales correspondientes, una vez más se activan y sus conexiones se fortalecen de manera más permanente. Al prestar atención al dolor a diario, somos nosotros mismos que hacemos el cableado neurológico para desarrollar una conciencia más aguda de la percepción del dolor, porque los circuitos cerebrales relacionados con el cada vez más enriquecidos. Nuestra atención personal tiene mucho de un efecto sobre nosotros. Lo que pensamos en repetidas ocasiones y sobre lo que centramos nuestra atención es en lo que neurológicamente nos convertimos.

La Neurociencia por fin ha comprendido que podemos moldear y dar forma a la estructura neurológica de sí por la atención repetida que le damos a una sola cosa.

Todo lo que nos constituye, el "tú" y el "yo" -nuestros pensamientos, nuestros sueños, nuestros recuerdos, nuestras esperanzas, nuestros sentimientos, nuestras fantasías secretas, nuestros miedos, nuestras habilidades, nuestros hábitos, nuestros dolores y alegrías- es grabado en la celosía habitable de 100 mil millones de células cerebrales.

En el momento en que usted ha leído hasta aquí este artículo, le ha cambiado su cerebro de forma permanente. Las células cerebrales han hecho nuevas conexiones entre ellas y "usted" se ve alterado. Las imágenes de estas palabras creadas en su mente, dejarán huellas en los vastos campos interminables de paisaje neurológico que es la identidad llamada "usted." “Usted" como un ser vivo está inmerso y verdaderamente existe en la red eléctrica interconectada de tejido cerebral celular.

Cómo nuestras células nerviosas se organizan específicamente por lo que aprendemos, lo que recordamos, lo que experimentamos, lo que nos imaginamos a nosotros mismos, lo que tememos, y lo que pensamos acerca de nosotros mismos, es lo que nos define de forma individual y se refleja en nuestro cableado neurológico interno. Somos un trabajo en progreso.

La organización de las células del cerebro que conforman lo que somos está en constante flujo. Olvídate de la idea de que el cerebro es estático, rígido y fijo. Las células del cerebro están constantemente y continuamente remodelandose y reorganizadose por nuestros pensamientos y experiencias. Neurológicamente, estamos repetidamente re-organizados por los estímulos sin fin de nuestro mundo a atender.

En vez de imaginar las células nerviosas en forma de pequeños palos rígidos sólidos duros que se ensamblan entre sí que constituyen la materia gris de nuestro cerebro, los invito a verlos como el baile de patrones de delicadas fibras eléctricas delgadas en un trabajo de animación web, conectando y desconectando todo el tiempo. Esto es mucho más cerca de la verdad de lo que es "usted".


El hecho de que usted puede leer y comprender las palabras en esta página se debe a las múltiples interacciones que ha tenido a lo largo de su vida, A las diferentes personas que le enseñaron, le instruyeron y, esencialmente, cambiaron su cerebro microscópicamente. El cerebro sigue cambiando a medida que usted lee estas páginas. Escribe la historia de lo que somos en las tablas de nuestra mente a través de nuestras experiencias diversas. Nuestro dominio es ser el conductor de esta notable orquesta del cerebro y la mente y, como usted acaba de probarlo, puede dirigir los asuntos de la actividad mental.

Ahora, vamos a ir un poco más lejos. Yo quiero que cambies tu cerebro más. Quiero enseñarte a aprender una nueva actividad o habilidad.

Aquí están las instrucciones:

Mire la mano derecha. Ahora, con la mano derecha, toque el dedo pulgar en el dedo meñique, luego toque el dedo pulgar en el dedo índice, el próximo contacto con el pulgar el dedo anular, entonces el pulgar al dedo medio. Repita el proceso hasta que pueda hacerlo de forma automática.
Ahora hacemos más rápido y haga que sus dedos se muevan más rápidamente y sin error.

Como se puede ver, a pocos minutos de prestar atención, puede dominar la acción. Con el fin de aprender bien los movimientos, tenía que salir de su estado de reposo, del descanso y la lectura a un estado elevado de conciencia. Voluntariamente le animó a su cerebro un poco y aumentó su nivel de conciencia por su libre voluntad intencional. Para que usted haya tenido éxito en la memorización de esta habilidad, había que aumentar el nivel de energía de su cerebro. Se ha encendido el interruptor de luces de la bombilla en su cerebro que está constantemente encendido, y que tienes más brillante. Usted se convirtió en motivación y su elección para hacer otra "cosa" hizo activar el cerebro .

El aprendizaje y la realización de la actividad le ha permitido amplificar su nivel de conciencia, aumentando más el flujo sanguíneo y la actividad eléctrica de las diferentes áreas en el cerebro para que usted pueda estar más presente de lo que estaba haciendo. "Usted" ha forzado su cerebro para no alejarse a cualquier otro pensamiento y atender para poder aprender una nueva acción, y ese proceso necesita energía. "Usted" ha cambiado la forma en que la disposición de millones de células cerebrales efectuados en diversos patrones. El acto intencional tuvovoluntad, concentración y atención.

El resultado final es que "usted" una vez más, neurológicamente ha cambiado, no sólo por pensar en un pensamiento, sino por realizar una acción o una nueva habilidad.

Ahora cierra los ojos. Esta vez, en lugar de demostrar físicamente el ejercicio de los dedos que te enseñé, quiero que practiques haciendo la misma acción en su mente. Es decir, mentalmente tocar cada dedo de la manera que le pedí antes -pulgar al dedo meñique, pulgar dedo índice, pulgar al dedo anular y el pulgar a dedo medio-. La diferencia en este instante es ensayar mentalmente la actividad física sin hacerlo. Hágalo varias veces en su mente y luego abra los ojos.

¿Se ha dado cuenta que mientras estaba practicando en su mente, en su cerebro aparecía la imagen de toda la secuencia como de hecho lo hizo? ¿Sabía también que si usted prestó toda su atención a lo que estaba ensayando en el ojo de su mente, manteniendo ese nivel de atención en practicar mentalmente esas acciones con los dedos, se activaban el mismo conjunto de células nerviosas en la misma parte del cerebro, como si lo estuviera realmente haciendo?

En otras palabras, el cerebro no sabe la diferencia entre usted que hace la acción o recordar cómo hacer la acción. El acto de ensayo mental es una poderosa manera que podemos utilizar para crecer y moldear nuevos circuitos en el cerebro.


Estudios recientes de la neurociencia han demostrado que podemos cambiar nuestro cerebro con sólo pensar. La pregunta se encuentra aquí: ¿En qué exactamente pasa "usted" la mayor parte de su tiempo ensayando mentalmente, pensando y finalmente actuando?

Ya se trate de la fabricación consciente o inconsciente de sus pensamientos y acciones, siempre está afirmando y reafirmando su neurología como "usted". Según la neurociencia, tenga en cuenta que cualquier cosa que mentalmente atiendas, es lo que eres y lo que puedes llegar a ser, neurologicamente.

 El Thought of You © 2008 Encephalon, LLC


viernes, 16 de octubre de 2015

"Lo que pensamos varía nuestra biología"

                                           

Bruce Lipton, Doctor en Medicina, investigador en Biología Celular


Tengo 67 años. Nací y vivo en Nueva Zelanda. Estoy casado, tengo dos hijas y tres nietos. Creo que la evolución de la civilización está ocurriendo ahora. Un cuerpo humano está hecho de 50 trillones de células, el ser es una comunidad. Pasé de científico agnóstico a místico.


Podemos cambiar

No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. 

En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos como el PSYCH-K. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?


No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?



La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

                                   

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz...

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?...

¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso por qué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

                                                            

¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida, pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

                          Artículo de La Vanguardia 24-03-2013






lunes, 12 de octubre de 2015

Moléculas de Emoción - Candace Pert


A mediados de los años ochenta, un grupo de investigadores liderados por la neurocientífica norteamericana Candace Pert, descubrió que un grupo de moléculas llamadas péptidos (derivados proteínicos) son los mensajeros moleculares que facilitan la conversación entre los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino. Es decir, estos mensajeros conectan tres sistemas distintos en una sola red.

  Desde siempre se ha considerado que esos tres sistemas están separados y tienen funciones distintas. El sistema nervioso constituido por el cerebro y una red de células nerviosas, es la sede de la memoria, del pensamiento, de la sensibilidad corporal y de la emoción. El sistema endocrino, constituido por las glándulas y sus secreciones hormonales, controla e integra, como principal sistema regulador del cuerpo, diversas funciones corporales. El sistema inmunológico, constituido por el bazo, la médula ósea, los ganglios linfáticos y las células inmunológicas, es el sistema de defensa del cuerpo, responsable de la integridad de las células, de los tejidos y de los órganos.

Las investigaciones sobre péptidos han demostrado que estas separaciones conceptuales ya no pueden mantenerse con una única red psicosomática.
  Los péptidos constituyen una familia de sesenta a setenta macromoléculas que tradicionalmente recibían distintos nombres: hormonas, neurotransmisores, endorfinas, factores de crecimiento etc. Actualmente se considera que en realidad forman una sola familia de mensajeros moleculares.

 Estos mensajeros son cadenas cortas de aminoácidos que se fijan a receptores específicos situados abundantemente en las superficies de todas las células del cuerpo.

   Al unir a los tres sistemas en una misma red, los péptidos son los mensajeros que circulan libremente por esta red alcanzando todos los rincones del organismo. Se transforman así en la manifestación bioquímica de la memoria, del pensamiento, de la sensibilidad corporal, de la emoción, de los niveles hormonales, de la capacidad defensiva, de la integridad de células, tejidos y órganos.

 Todas las partes del cuerpo y de la mente "saben" lo que está pasando en todas las demás partes del cuerpo y de la mente. Es un sistema de información integrado.
  Pero no es sólo eso. Los siguientes descubrimientos ampliaron aún más el concepto y la función de los péptidos. Resultó que las hormonas, supuestamente producidas en exclusividad por las glándulas, son péptidos que también se producen y se almacenan en el cerebro.


 Un tipo de neurotransmisores llamados endorfinas, que, según se pensaba, eran producidas solamente en el cerebro, son péptidos y también son fabricados por las células inmunológicas. Se siguieron identificando más y más receptores de péptidos y se vio que prácticamente cualquier péptido conocido es producido en el cerebro y en varias partes del cuerpo simultáneamente.

  En palabras de Candace Pert:

"Ya no puedo hacer una distinción tajante entre cerebro y cuerpo".

  Los péptidos del sistema nervioso no solo son producidos por las neuronas y juegan un papel fundamental en las comunicaciones de todo el sistema nervioso, sino que, al fijarse en receptores alejados de las neuronas que los originaron, actúan también en otras partes distintas del cuerpo.

  En el sistema inmunológico, los glóbulos blancos de la sangre no solo tienen receptores para todos los péptidos, sino que ellos mismos fabrican péptidos. Los péptidos controlan el patrón de migración de las células inmunológicas y todas sus funciones vitales.
  Recordaremos que todos los leucocitos son células móviles, lo que les permite salir de los capilares escurriéndose por los espacios intercelulares de la pared (diapedesis) y emigrar mediante movimiento ameboideo hacia cualquier microorganismo o partícula extraña que haya invadido los tejidos. Por lo tanto, no solo son capaces de alcanzar todos los rincones del organismo transportado por la sangre, sino que también escapan de la sangre y se mueven por los líquidos intersticiales donde se bañan las células.

  Otro descubrimiento importante es que los péptidos son la manifestación bioquímica de las emociones. La mayoría de los péptidos, si no todos, alteran la conducta y los estados de ánimo, de tal manera que cada péptido puede evocar un tono emocional único.

 Los péptidos constituyen el lenguaje bioquímico universal de las emociones. El área cerebral relacionada con las emociones es el sistema límbico.
  El sistema límbico se encuentra muy enriquecido con péptidos, pero no es la única zona corporal rica en péptidos. La totalidad del intestino también está recubierto con receptores de péptidos. Por eso ocurre lo que de forma coloquial se llama "sentir con las tripas". Literalmente sentimos nuestras emociones con el intestino.

  Esta riqueza de receptores de péptidos en el glóbulo blanco y en el intestino explicaría que la acción del agua de mar, tanto por inyección intravenosa (receptores del glóbulo blanco), como por ingesta (receptores del intestino y de la sangre), como por enema (receptores de intestinales y sanguíneos) sea capaz de producir modificaciones no solo a nivel físico, sino también a nivel mental, al incidir directamente en los estados emocionales. Todas las percepciones sensoriales, todos los pensamientos y todas las funciones corporales estarían "tocados por la emoción a través de los péptidos y los péptidos actuarían como mensajeros directos del agua de mar en el organismo".

  El descubrimiento de esta red psicosomática implica que el sistema nervioso no está, como se creía, jerárquicamente estructurado. Como dice Candace Pert, "los glóbulos blancos de la sangre son pedazos del cerebro que flotan a lo largo del cuerpo." En última instancia esto implica que la cognición es un fenómeno que se extiende a lo largo de todo el organismo, operando a través de una intrincada red química de péptidos, que integra nuestras actividades mentales, emocionales y biológicas.


  Hay sustancias químicas para el enojo y para la tristeza, para la victimización, para cada estado emocional. Son las endorfinas, la serotonina, la dopamina, la norepinefrina… Y cada vez que activamos cierta interpretación o pensamiento nuestro hipotálamo inmediatamente libera ese péptido en la corriente sanguínea.
  Si tenemos presente que cada una de las células del cuerpo tiene miles de receptores tapizando su superficie, abiertas a la recepción de tales neuropéptidos, advertiremos que  nuestros estados emocionales anidan finalmente en la totalidad de nuestro organismo.  

 En otros términos, según la Dra. Pert, los péptidos son las hojas de música que contienen las notas, las frases y los ritmos que permiten a la orquesta, que es el cuerpo, tocar como una unidad integrada y la música resultante es el tono corporal que vivimos como “emoción”.

  Pero ¿cabe hacer algo al respecto? Podemos trascender esta especie de programación, cambiar nuestros modelos internos, desaprender modos negativos de pensamiento y comportamiento y aprender nuevas consignas?

   La respuesta es afirmativa. La neuroplasticidad implica que durante toda la vida mantenemos nuestro poder para desconectar y reconectar nuestras neuronas, desarticular y formar nuevas redes de pensamiento. 

Y si las células de nuestro cuerpo desarrollan mayor cantidad de receptores hacia aquellas sustancias que las impactan con mayor frecuencia, también podemos actuar para superar aquellas adicciones emocionales que nos hacen sufrir empezando a generar  receptores nuevos para los péptidos correspondientes a los estados emocionales a los que aspiramos

Tal el poder de nuestra mente, tal la sede de nuestro liderazgo personal.
 Durante toda nuestra vida estamos al volante,  al timón de la vida. Los estados emocionales son también un dominio de diseño. Pero para cambiar las conexiones asociativas automáticas,  para cambiar en último término nuestra propia biología celular (a nivel de receptores de neuropéptidos), lo primero que tenemos que cambiar es nuestra manera de pensar.
  Es hora de corregir el curso de nuestra trayectoria y movernos a un territorio completamente nuevo, es hora de empezar a cambiar desde adentro …Es hora de reemplazar el resentimiento por la aceptación, la resignación por las ganas, es hora de empezar a perdonarnos a nosotros mismos, a desarrollar la gratitud a la vida misma y potenciar la conexión con nuestros dones y talentos. 




Neurogénesis



LAS NEURONAS SE REGENERAN...

La producción de nuevas neuronas tras el nacimiento fue negada hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX. Hoy día se sabe que tanto las neuronas como las células gliales se siguen produciendo por la diferenciación de células madre durante toda la vida de los organismos.

La neurogénesis fue detectada por primera vez por el científico y biólogo español José Manuel García-Verdugo en lagartos. A partir de este descubrimiento se detectó en mamíferos como los humanos. Además también descubrió junto al investigador Arturo Álvarez-Buylla, de la Universidad Rockefeller, las células responsables de dicha neurogénesis.



Plasticidad cerebral. Cómo se conectan las neuronas - conectoma



El neurocientífico Sebastian Seung afronta un reto titánico: desentrañar el patrón de conexiones que hay entre los 100.000 millones de neuronas de nuestro cerebro. Es el llamado conectoma humano y en él podrían residir aspectos de nuestra mente que todavía no logramos comprender, tales como el lugar donde residen los recuerdos. En este capítulo de Redes, Seung explica a Eduard Punset los detalles de su investigación y cómo su trabajo puede contribuir a entender mejor el cerebro y a combatir ciertas enfermedades mentales. Y en la Mirada de Elsa, veremos cómo podemos aprovechar la enorme capacidad plástica de nuestro cerebro para cambiar nuestros comportamientos más rígidos y rutinarios.




“Los pensamientos curan más que los medicamentos”- Bruce Lipton


El científico Bruce Lipton reclama una nueva medicina, la que tenga en cuenta la energía por su capacidad para curar.

Usted asegura que la medicina convencional va por muy mal camino. ¿Tan peligrosos son los medicamentos que nos recetan?

Nos dan medicamentos para la enfermedad, pero esto causa muchos problemas en el cuerpo.
Porque esta medicina basada en la farmacología no entiende cómo está interrelacionada toda la bioquímica del organismo. Cuando tomo una pastilla química y la introduzco en mi cuerpo, no solo afecta a aquel lugar donde tengo el problema, sino que afecta a muchas otras cosas a la vez. Son los llamados “efectos secundarios”.
Pero, en realidad, no son secundarios sino directos. No entienden que el efecto de las drogas no solo crea un efecto sino múltiples. Según las estadísticas en EEUU, ¡los fármacos matan allí a más de 300.000 personas cada año! Hay algo que no funciona en la ciencia médica. Hace algunas cosas bien, como la traumatología, pero está matando a mucha más gente de la que ayuda.

¿Y qué ha descubierto sobre las células pero que no tiene en cuenta la medicina?

Yo ya trabajaba con ellas en los años 60. Fui un pionero porque en esa época había muy poca gente trabajando en ello. Y un experimento que hice en esa época cambió la idea que tenía del mundo. Entonces, la pregunta es muy sencilla, ¿qué controla el destino de las células? Todas eran idénticas, lo único que era diferente era el entorno. Cuando cojo células sanas y las coloco en un entorno nocivo, la células enferman y mueren.
Si un médico las mirara, diría: “¿Qué medicina hay que darles?” ¡Pero no hace falta ninguna medicina! Les cambias el entorno nocivo, las colocas en uno sano y saludable y las células sanan. Los humanos somos una comunidad de 50 trillones de células, por tanto, la célula es el ser viviente y la persona es una comunidad.

¿Cuál es el entorno de la célula que hay que cuidar?

Dentro de mí hay 50 trillones de células y el entorno celular para nosotros es la sangre, por ello la composición de la sangre cambia el destino de la célula. ¿Y qué controla la sangre? Pues el sistema nervioso, que crea una química diferente según el sistema exterior. La célula y el ser humano son la misma cosa.
Por tanto, la medicina culpa a las células por la enfermedad y trata de cambiar la química de las células, pero ese no es el problema, el problema es el entorno. Y si cambias a la persona de entorno, sin medicamentos, el cerebro cambia la química. El cerebro de la célula y el de la persona leen y entienden el entorno.

En un entorno sano, ¿nos curamos automáticamente? ¿Así de fácil?

No es tan fácil, porque la mente interpreta. Puede suceder que estemos en un entorno muy sano y que la mente lo lea como un entorno negativo o perjudicial. Entonces crea una química que hará a mi cuerpo enfermar. La diferencia entre la célula y el ser humano es que este tiene una mente que hace una interpretación y la célula lee el entorno directamente.
Si metes un programa con errores en la mente, entonces la química que genera no está en armonía con la vida. Y esto nos sirve para entender cómo funciona un placebo. Cambio mi creencia y pienso que esto me va a sanar, tomo una píldora porque creo que esto me va a traer salud, y me mejora y me sana, pero la píldora podría ser de azúcar, en realidad no ha hecho nada, han sido mis creencias. Y a eso lo llamamos pensamientos positivos y efecto placebo.


¿Está diciendo que el efecto placebo –creer que algo nos sanará– es más curativo que un medicamento? Pero no hay casi investigaciones sobre eso.

Sí, tienes razón. ¿Eres consciente de que hay más de una manera de hacer energía sin tener que depender del petróleo?
Pero seguimos dependiendo del petróleo porque no interesa el cambio a los que controlan la energía. Lo mismo pasa con las empresas farmacéuticas. Venden fármacos y ¿poder sanar sin fármacos es bueno o malo para la industria farmacéutica? No quieren que sanes sin comprar sus fármacos.

¿Se puede poner energía en una cápsula?

Si fuera así, las farmacéuticas intentarían vendértela. Si puedo sanar sin usar medicamentos, la industria que los produce no gana dinero. El dinero controla la ciencia.
Explíquenos cómo funciona ese poder que dice que tiene la mente para la autocuración.
He hablado de que la mente controla: si piensa de una manera, se va en una dirección y, si piensa de otra, se va en otra. Por ejemplo, cierro los ojos, los abro y veo a alguien a quien amo. Entonces mi cerebro segrega dopamina, oxitocina, etc. Lo puedo sentir en mi cuerpo, puedo sentir el amor, y esa química trae salud a las células.
Por eso, quien se enamora se siente tan bien. Pero si abro los ojos y veo algo que me asusta, segrego hormonas del estrés. Y estas hacen dos cosas.
La primera es que frenan el crecimiento del cuerpo. Porque si me está persiguiendo un león, necesito toda la energía para poder escaparme, y mi organismo apaga todo lo que no sea imprescindible para correr más rápido, así que se paraliza todo lo que tiene que ver con el crecimiento. La gente no lo sabe, pero tienes que crecer todos los días, porque, si no, te mueres.

Cada día cientos de billones de células mueren y tienes que ir produciendo nuevas. Cada tres días, el sistema digestivo renueva sus células, pero si se interfiere con ese crecimiento, entonces no puedo estar sano porque estoy perdiendo demasiadas células al día, por eso la quimioterapia hace que se caiga el pelo y crea problemas de digestión, porque mata todas las células, no solo las del cáncer.
La segunda consecuencia de las hormonas del estrés es que se cierra todo aquello que usa energía, y el sistema inmunitario usa muchísima energía: cuando estás enfermo, te sientes muy cansado porque tu energía la está usando el sistema inmunitario.

Explíquenos qué es la medicina cuántica o medicina de la energía.

Las hormonas del estrés apagan el sistema inmunitario, incluso la medicina usa este efecto en algunas ocasiones. Por ejemplo, si me trasplantaran un corazón, mi sistema inmunitario lo rechazaría. En esos casos, los médicos dan hormonas del estrés y eso impide que funcione el sistema inmunitario. Es tan claro que suprime el sistema inmunitario que lo usamos como un medicamento. Cuando la persona está bajo estrés, afecta de dos maneras: la primera es que deja de haber crecimiento y la segunda es que se apaga el sistema inmunitario.

De esta forma, virus nocivos pueden atacarme fácilmente. Cuando estás bajo mucho estrés, te enfermas. Y debo decir que, si tomamos una muestra de sangre de cada persona, descubrimos que todos tenemos células cancerígenas. Las tenemos siempre, pero si está funcionando el sistema inmunitario, no pueden crecer. Una vez que se apaga el sistema  inmunitario, proliferan. Es como el catarro: no tienes que coger el virus, ya lo tienes dentro. Son organismos oportunistas.

Como decía, la primera razón por la que la medicina de hoy es cuestionable es porque los médicos no saben cómo funcionan las células.
La segunda es que la medicina está basada en la física de Newton. No reconoce la energía, esa parte invisible, las señales electromagnéticas. Pero, a principios del siglo XX, apareció la física cuántica, que dice que todo es energía, lo que podemos ver y también lo invisible.
Si miras dentro del átomo, hay electrones, protones, neutrones.
¿Y qué hay dentro?
Energía. La ciencia más reciente indica que el cuerpo responde a la física cuántica, no a la newtoniania. La medicina dice que quiere cambiar la química del organismo con drogas y la nueva medicina dice que hay que cambiar la energía. Y esta nueva medicina, la cuántica, es mucho más poderosa, porque responde primero el campo energético que el físico.
Y eso enlaza con la física cuántica.

Si todo es energía, ¿los pensamientos también? ¿Cómo influyen en nuestra salud?

La mente es energía. Cuando piensas, transmites energía, y los pensamientos son más poderosos que la química. Así que esto es peor para las empresas farmacéuticas porque no lo pueden vender. Por tanto, no les interesa una conexión entre la mente y el cuerpo. Pero es cierto que las propias creencias se convierten en un campo energético, una transmisión, y esta se transforma en una señal que es capaz de cambiar el organismo.
Y así es como funcionaba la sanación antes del desarrollo de la medicina. La gente sanaba con los chamanes, con las manos… pero eso no puede vender y por eso la medicina no quiere ir por ese camino. Y es la razón por la que yo cambié mi carrera. Estaba enseñando en la universidad que hay que seguir con drogas y sabía que eso no era verdad.
La medicina lo conoce, pero no habla de ello. Sabe que el pensamiento positivo, el placebo, puede sanar, y también que el pensamiento negativo puede matar. En realidad, no es que sea positivo o negativo, es la manera de pensar. Si el médico te dice que tienes cáncer, aunque no tengas cáncer, si lo crees, crearás la química que generará cáncer.
Por tanto, el problema no es tanto el entorno real sino el que tú interpretas.  Por eso no funciona la medicina, porque no reconoce la ciencia cuántica. No mira hacia ahí porque el dinero está en otro lado.



Usted ha explicado que, en la mente, quien realmente tiene el poder es el subconsciente, ¿por eso es tan difícil cambiar hábitos de pensamiento?

Es millones de veces más poderoso y más importante que la mente consciente. Utilizamos el subconsciente el 95 por ciento del tiempo.
Pero no lo podemos controlar.
Lo puedes reprogramar. La información del subconsciente se recibe en los primeros seis años de vida. Eso que aprendiste en esos años se convierte en el conocimiento fundamental de tu vida. Por tanto, hay muchos estudios que demuestran que las enfermedades que tenemos de adultos, como el cáncer, tienen que ver con la programación y el entorno que vivimos en los primeros seis años de vida.
Es decir, los niños absorben también sus enfermedades o sus actitudes negativas, y así se ‘programa’ su subconsciente. ¡Qué gran responsabilidad para los padres!
La gente, cuando oye esto, se preocupa, se culpa. Pero no eres culpable si tú no sabes que el subconsciente funciona así. No lo sabían nuestros padres, ni nuestros abuelos ni bisabuelos. Ahora bien, cuando lo entiendes, tienes que cambiar tu manera de vivir, porque entonces sí eres responsable.
Está demostrado que si un niño adoptado vive en su familia casos de cáncer, en su madurez puede padecer cáncer aunque su genética sea diferente. Si te enseñaron a maltratar tu cuerpo con mala información, destruirás el vehículo de tu cuerpo, cuyo conductor es la mente. El futuro es una mejor educación para los niños, incluso en la etapa prenatal.

¿Podemos reprogramar el subconsciente para estar más sanos o ser más felices con nuestra vida?

Los comportamientos que vienen del subconsciente no los percibes y pueden estar haciéndote daño. Quizás te sientes enfermo y echas la culpa a otra cosa. Al cambiar estos programas erróneos en el subconsciente, puedes recrear toda tu vida. Hay varias maneras de hacerlo. Se piensa que, cuando la mente consciente registra algo, la subconsciente también filtra esa información, pero no es así. La mente consciente es creativa y la subconsciente trata de todos los hábitos. Si le enseñas al subconsciente algo diferente, se lo enseñas también a la consciente, pero no al revés.

Por ello, la manera de reprogramar es repetir y repetir hasta que se crea un hábito. Si leo un libro de autoayuda, mi mente consciente dice: “Sé todo lo que hay en el libro y lo aplico”, pero la subconsciente no se entera de nada. Entonces, piensas: “¿Por que sé tanto y todavía mi cuerpo no funciona?”. Los pensamientos positivos, el conocimiento… solo funcionan el 5% del tiempo, pero el 95% son los hábitos que tengo desde mi niñez. Y esa es la razón por la que los pensamientos positivos no son suficientes. Ayudan, pero no ves muchos resultados.

Todo sigue igual hasta que no cambias el subconsciente.

Absolutamente, sí. No hay dos personas iguales, y lo digo desde el punto vista biológico. Si cojo mis células y las traslado a tu cuerpo, no soy yo, el sistema inmunitario las rechaza. En las células hay como una especie de antenas en miniatura. Son receptores y algunos son autoreceptores. Tú tienes diferentes autoreceptores a los míos. Pero los receptores reciben las señales del entorno.
Si corto esos receptores, la célula no tiene ninguna identidad, porque no le viene de dentro sino de fuera. Para explicarlo de forma gráfica, diría que el cuerpo es como un televisor: mis antenas captan y reproducen el programa televisivo de Bruce. Esos receptores recogen esa transmisión. Si estoy viendo la tele y se estropea el tubo de la imagen, ha muerto el televisor, pero sigue la transmisión. Si ese ser tiene los mismos receptores que tienes tú, volverás a estar trasmitiendo lo mismo, pero en otro cuerpo. Esto explica la reencarnación y quiere decir que el cuerpo puede ir y venir, pero la transmisión siempre está ahí.

Nunca había creído en el espíritu, pero cuando comprobé esto en la célula, me cambió la vida entera. La pregunta que me planteé es: ¿por qué esa duplicidad?, ¿por qué tener un espíritu y un cuerpo? Y la respuesta vino de mis células: si solo existiera el espíritu, ¿a qué sabe el chocolate?  Solo con la parte espiritual, ¿cómo vivir una puesta de sol? ¿Qué se siente cuando se está enamorado?
Todas esas sensaciones vienen de las células del cuerpo, que puede oler, sentir, tener experiencias. Recoge todo eso, lo transmite al cerebro. Se convierte en vibraciones y lo transmite a la fuente del ser.
Si se muere mi cuerpo, mi fuente de ser y mi espíritu tienen la memoria hasta que tenga otro cuerpo. La lección más importante es que estar vivo es un regalo, una alegría por todo lo que podemos sentir. Cuando hagamos eso, todo el mundo estará sano.


Autora entrevista: Montse Cano

Creencias y Biología


Los pensamientos positivos por sí solos no logran la curación física en todos los casos.
  Se necesita algo más que «pensamientos positivos» para mantener el control de tu cuerpo y de tu vida.

  Es importante para tu salud y tu bienestar que cambies tu forma de pensar y te concentres en los pensamientos vitales y positivos, además de eliminar los siempre presentes y extenuantes pensamientos negativos.
  Pero, el mero hecho de pensar en positivo no tiene por qué provocar un cambio en nuestras vidas.

  De hecho, en ocasiones la gente que «fracasa» a la hora de tener pensamientos positivos se vuelve más débil, ya que cree que su situación es irremediable: cree que ya ha agotado todos los remedios mentales y físicos.
  Hay que comprender que la parte consciente y la parte subconsciente de la mente, son independientes.

  La mente subconsciente, procesa alrededor de veinte millones de estímulos por segundo (frente a los cuarenta que interpreta la mente consciente en ese mismo tiempo).

  La mente consciente es la creativa, la que puede conjurar los «pensamientos positivos».
  Por el contrario, El subconsciente, es uno de los procesadores de información más poderosos que se conocen, examina con detenimiento el mundo que nos rodea y las señales internas; percibe las condiciones del entorno y reacciona de forma inmediata seleccionando un comportamiento previamente (aprendido) y todo sin la ayuda, la supervisión o siquiera la conciencia de la mente consciente.

  La mente subconsciente es estrictamente maquinal; repite las mismas respuestas a las señales vitales una y otra vez.

¿Cuántas veces has montado en cólera por algo tan nimio como encontrarte un tubo de pasta de dientes abierto?
  Aprendiste desde niño a poner el tapón con mucho cuidado. Cuando encuentras el tubo de pasta abierto, se te «cruzan los cables» y montas en cólera de forma automática. No es más que una sencilla reacción estímulo-respuesta del programa de comportamiento almacenado en el subconsciente.

  En lo que se refiere a la capacidad de procesamiento neuronal, la mente subconsciente es millones de veces más poderosa que la consciente.
  Si los deseos de ésta entran en conflicto con la programación del subconsciente, ¿cuál de las dos crees que ganará?
  Puedes repetir una y otra vez la afirmación positiva de que eres encantador o que tu cáncer remitirá.
  Pero si de niño escuchaste una y otra vez que no sirves para nada y que estás enfermo, esos mensajes programados en el subconsciente socavarán tus mejores esfuerzos conscientes por cambiar tu vida.

  Las conductas o comportamientos reflejos pueden ser tan simples como el hecho de estirar la pierna cuando te dan golpecitos con un martillo en la rodilla o tan complejos como conducir un coche, te metes en el coche, lo pones en marcha y revisas sin darte cuenta la lista de la compra mientras el subconsciente se encarga de activar todas las complejas habilidades necesarias para conducir sin problemas por la ciudad, sin que tengas que pensar ni una vez en cómo se conduce.

  Conduces mientras mantienes una conversación con la persona que se sienta a tu lado y estás tan absorto en la charla que en algún punto de la carretera te das cuenta de que llevas cinco minutos sin prestarle atención a la conducción.
  Si tú no estabas conduciendo el coche durante ese lapso de tiempo, ¿quién lo hacía? ¡La mente subconsciente! Aunque tú no estuvieras pendiente, el subconsciente ha conducido tal y como le enseñaron a hacerlo durante las clases de conducción.

  Aunque las respuestas condicionadas pueden ser particularmente complejas, son «descerebradas».
  Durante el proceso de aprendizaje condicionado, las rutas neurales establecidas entre los estímulos y las respuestas se estructuran para asegurar un patrón repetitivo. Estas rutas son los «hábitos».
  Los humanos y cierto número de mamíferos superiores han desarrollado una región especializada del cerebro asociada con el pensamiento, la planificación y la toma de decisiones llamada corteza prefrontal.


  Esta región del cerebro es en apariencia el asiento de la mente consciente es un «órgano sensorial» de evolución reciente que observa nuestros comportamientos y emociones.
  La mente consciente también tiene acceso a la mayor parte de los datos almacenados en nuestro banco de memoria a largo plazo.
  Éste es un rasgo importantísimo, ya que nos permite considerar la historia de nuestra vida cuando planeamos nuestro futuro de forma consciente.
  Con esta habilidad de ser autorefleja, la mente consciente puede observar y programar nuestros comportamientos, evaluados y decidir cambiar la programación de forma deliberada. Podemos decidir cómo reaccionar a la mayor parte de las señales del entorno, incluso si queremos reaccionar o no.

  La capacidad de la mente consciente de obviar la programación del subconsciente, es la base del libre albedrío.
   No obstante, hay que prestar mucha atención, ya que en caso contrario la programación subconsciente toma las riendas; es una tarea difícil, como puede atestiguar cualquiera que haya puesto a prueba alguna vez su fuerza de voluntad.   La programación subconsciente se hace con el control en el momento en que la mente consciente se descuida.
  La mente subconsciente funciona mediante el estímulo-respuesta; no existe en esa parte de la «maquinaria» “algo” que reflexione sobre los resultados a largo plazo de los programas que ponemos en marcha.

  La capacidad del cerebro humano para «aprender» ideas es tan avanzada que no necesitamos una experiencia directa, podemos adquirirlas de forma indirecta a través de maestros.
  Una vez que aceptamos las ideas de otros como «verdades», dichas ideas se graban en nuestro cerebro y se convierten en nuestras «verdades».
  Aquí es donde surge el problema: ¿qué ocurre si las ideas de nuestros maestros no son acertadas?
  En esos casos, los cerebros se llenan de ideas erróneas.

  El subconsciente funciona sólo en el «ahora». En consecuencia, los conceptos erróneos de nuestro subconsciente no son «monitorizados» y suelen llevarnos a comportamientos desacertados y coartados.
  Sí, los conceptos «controlan» la biología, pero, como ya hemos visto, estos conceptos pueden ser ciertos o falsos. Así pues, deberíamos ser más precisos y referimos a estas ideas como «creencias».

           ¡Las creencias controlan la biología!



  Un ejemplo muy conocido de como una creencia afecta a nuestra biologia es el efecto placebo
  Todos los estudiantes de medicina saben, que la mente puede afectar al cuerpo. Saben que algunas personas mejoran cuando creen (de forma equivocada) que están recibiendo un tratamiento médico.
  Cuando los pacientes mejoran tras recibir una pastilla de azúcar, la medicina lo define como «efecto placebo», el «efecto de las creencias», es un testimonio extraordinario de la capacidad de sanación de la unión cuerpo-mente.
  Cuando la mente mejora la salud mediante la sugestión positiva, se le denomina efecto placebo. 

  Por el contrario, cuando esa misma mente está llena de pensamientos negativos que pueden deteriorar la salud, los efectos negativos producidos se conocen como «efecto nocebo».
  En medicina, el efecto nocebo puede ser tan poderoso como el efecto placebo, algo que deberías tener muy en cuenta cada vez que entres en la consulta de un médico. Los médicos y terapeutas pueden enviar mensajes desesperanzadores a sus pacientes con sus palabras o sus gestos, también las creencias que pueda tener el paciente sobre el diagnostico medico que está recibiendo, pueden ser decisivas, si recibimos un diagnostico de cáncer y nuestro subconsciente tiene la programación cáncer = muerte, “ automáticamente se genera una sentencia, “me voy a morir” y esta creencia instalada en el subconsciente, va a invalidar todos los esfuerzos conscientes de sanación.

  Los problemáticos casos de efecto nocebo sugieren que los Médicos, los padres, los profesores, etc.,  pueden robarte la esperanza haciéndote creer que no puedes hacer nada.

  Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes … tienes razón(Henry Ford.)

  Tus creencias actúan como los filtros de una cámara, cambiando la forma en la que ves el mundo. Y tu biología se adapta a esas creencias.
  Cuando reconozcamos de una vez por todas que nuestras creencias son así de poderosas, estaremos en posesión de la llave a la libertad.
  Tus creencias se convierten en tus pensamientos, tus pensamientos se convierten en tus palabras, tus palabras se convierten en tus actos, tus actos se convierten en tus hábitos, tus hábitos se convierten en tus valores, tus valores se convierten en tu destino.

    Libro: La biologia de la creencia de Bruce Lipton